viernes. 01.03.2024

«Ya sé que mi camino está trazado

sobre los márgenes

donde me perderé...»

MAXI DE LA PEÑA

La cuestión previa es cómo hacer un prólogo a un libro de microrrelatos sin olvidar su objeto y su necesaria brevedad. Para respetar esta última permítanme estos cinco microprólogos.

UNO

Maxi de la Peña tras cuatro libros de poemas y una novela escribe su primer libro de microrrelatos. Si, como dice, Yves Bonnefoy, la poesía es una manera de despertar la palabra, y la literatura es una posibilidad de la lengua, estamos ante un proceso de madurez: tras el despertar de la palabra la construcción de una realidad con la luz que sigue al sueño.

DOS

‘La enredadera’ es un ejemplo de adaptación al medio: estas plantas desarrollan tallos largos y volubles que se apoyan en superficies que encuentran en su crecimiento. Tomen de esta manera los microrrelatos de Maxi de la Peña: textos que crecen en la lectura hasta tal tamaño que se hace difícil volver a cerrar el libro.

TRES

Llegará el día en que las compañías eléctricas encarguen a sicarios la eliminación de sus deudores. Tiene lógica dentro del esquema de primero el beneficio. Antes lo habrá escrito Maxi de la Peña y nosotros leído. El humor es una forma amable de acercarse al horror.

CUATRO

En nuestros tiempos es el capitalismo neoliberal quién pone los límites a la realidad. Por eso el lugar donde nos encontramos con Don Quijote es un Carrefour, aunque no sea para leerlo y morir en ese intento. En esta desmesura los microrrelatos de Maxi de la Peña se desbordan en imaginación, en situaciones deslumbrantes e inquietantes. No hay bofetadas en los finales, para eso ya está este mundo que vivimos, hay un momento de vértigo al terminar de leer cada texto que nos invita a mirar hacia abajo, no olviden que estamos en una enredadera y hemos subido más alto de lo que suponíamos.

Y CINCO

Dos versos escritos en un libro en blanco, un hombre que muere de soledad, un ejemplar de “Un mundo feliz” de Aldous Huxley ardiendo, y para terminar un rey muerto cuando huía con su pijama. Sesenta y cuatro microrrelatos llenos de humor y delirio, terror y ternura, con personajes duros y realidades en los “márgenes”, esos territorios en los que Maxi de la Peña se enreda, nos enreda, con maestría.

Cinco microprólogos y una cuestión previa
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