viernes. 01.03.2024

Encontré en la tapa de un contenedor de basura un libro con la cubierta de piel y con las hojas en blanco. Lo guardé en mi mochila y así recorrí la noche por la ciudad hasta que aluzó el día. Me senté entre tus piernas en aquel banco del parque que tanto nos gustaba en primavera. "Escríbeme un poema en ese libro" me pidió con las ojeras naranjas tan características de su mirada mustia. 

Nunca había escrito un poema, ella lo sabía, pero al contemplar aquel libro sostenido entre mis manos pasando hoja a hoja sin ningún texto, sin ni siquiera un garabato, se la ocurrió la melancólica idea. Apenas fui capaz de trenzar dos versos. Se los leí mientras se apagaba su luz.

El libro de las hojas en blanco
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