martes. 05.03.2024

Besabas los surtidores de una gasolinera cerrada donde ibas dejando tu marca de manchas de carmín. Parecían grafitis de labios nerviosos alterados por tu sensualidad. Era una noche en medio de la pulcritud de las estrellas donde te encontré en aquella carretera abandonada por las fieras con motor del asfalto.                                                                                    

Te llamé con voz estridente desde mi moto prestada. "¿Me escuchas?". Ni caso. Tú bailabas debajo del letrero ennegrecido de la nave donde hubo una cafetería. Tal vez te habías fugado de casa, pero jugabas con los recuerdos de tu infancia. Me miraste con desdén y desapareciste entre la flora salvaje. Tu mundo no se encontraba en los sitios de nadie.

Encuentro en una gasolinera
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