jueves. 22.02.2024

-Quiero pan.

-Pero es duro. Te quedarás sin muelas.

-Y qué más da si mis tripas las subasté a una marca de callos.

Era como haber vendido su alma al diablo, pero ella le comprendía porque ese dinero sirvió para pagar la calefacción antes de que fuera cortada. El invierno era muy duro. Doroteo salió en busca de leña por el parque del barrio. Apenas encontró un tronco hueco de un plátano

-No puede llevarse la madera -advirtió un policía.

-Ya es mía, estaba abandonada.

-Es de propiedad municipal.

Doroteo echó a correr como un poseso. El tronco se balanceaba entre sus brazos. Siete patrullas policiales, siete, interceptaron su paso en un cruce. Le golpearon con las porras reglamentarias hasta que la sangre de su cráneo se heló en la noche.

El tronco
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