jueves. 22.02.2024

No sabe lo que es pero lo descubrirá. Cada vez siente más claustrofobia, le falta oxígeno. Después de nueve meses, final de verano, otoño e invierno, la luz impresionista de la primavera como pintada por Cezánne parece que penetra como un fino rayo por la boca de un agujero.

El feto ya está preparado y apenas quedan minutos para que la reina de la naturaleza rompa aguas. Debe escurrirse para poder navegar entre la sangre y asomar su cabeza con escaso pelo por un dilatado agujero. Ella empuja como una fiera salvaje. Por fin, ese muñequito humano debe despedirse de las entrañas de la vida. Roto el cordón umbilical comienza su odisea por un mundo inquietante. Y ahora llora, que tus bramidos sean escuchados en las cuevas más profundas.

El agujero
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