jueves. 29.02.2024

El almacén con escombros se había convertido en su hogar, allí dormían en unas literas atacadas por las termitas. Los dos empleados trabajaban de sol a sol con un sueldo miserable. Cuando entraban por las ventanas las primeras luces del alba, vigilaban temerosos por si un inspector merodeaba en el negocio ilegal.

-¿Dónde estará el jefe?

-En su oficina de la ciudad.

-Nos adeuda cuatro meses.

-Ya.

Pasaron unos días. Un hombre engominado y con el bigotillo delgado asomó por la puerta con la mirada nerviosa. Era el propietario que se acercó a ellos para informar de una pésima noticia: "Uno de ustedes va a ser despedido, no tengo preferencias". Adoptó una medida salomónica.

-Hoy es Nochevieja, ¿verdad? Pues traigo dos cajitas con doce uvas. Una contiene veneno. Él que sobreviva obviamente conservará su puesto de trabajo.

Les ofrecía una suerte de ruleta rusa con las uvas. A cara o cruz. Aceptaron el siniestro juego mientras se miraban fijamente a modo de despedida. Qué importa quién perdería la vida, nadie le echaría de menos.

Doce uvas
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