domingo. 03.03.2024

Quería escribir un cuento breve y tú me regalaste tu inspiración. Es todo tuyo, la propiedad intelectual te pertenece. Me transmitías al oído lo que te dictaba el cerebro: te veía nadar en aguas cálidas azul turquesa desde mi retina abierta a paraísos desconocidos. Te sumergiste al fondo del mar para descubrir un bosque de algas wakame.

Morirías por ingenua en la mandíbula de un escualo después de bailar con una bancada de sirenas diminutas el ballet de 'La bella durmiente'. Pero no debías temer. Yo te resucitaría besándote tus tiernos labios en una barca encallada.

La danza de las algas
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