viernes. 23.02.2024

Intentaba pasar página pero los pájaros de mal agüero no se lo permitían. Se sentía afligido por los años vividos en aquella nave donde trabajó. ¡Cuánta soledad! Nunca hizo amigos porque siempre fue un inadaptado y enemigo de vender su alma al diablo. Un día de cielo azul barrió la tristeza que le enfermaba su corazón. La nave se trasladó a otra ciudad, respiró hondo, profundo, fue como una liberación.

-¿Te alegras? -le preguntó un vigilante de seguridad.

-Ya no veré muros que me opriman.

Las excavadoras demolieron toda la estructura del edificio industrial de dos plantas. Él se desplazó a la otra ciudad para comprobar que allí ya se encontraba la empresa que durante tantos años había dañado su espíritu. Prendió fuego a una edición manoseada de 'Un mundo feliz' de Aldous Huxley. Aún quedaba mucho resentimiento.

Crónica de la desolación
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