martes. 28.05.2024

Solo necesitaba dos actores para la última escena. El director estaba exhausto de un rodaje accidentado y de tantos días para exhibir apenas seis minutos de proyección. 'Carmín asesino' era el título de una historia truculenta en el que la chica cada vez que besaba con sus labios pintados a un hombre le mataba. Era un cortometraje de terror. La última localización se encontraba en un polígono industrial y allí coincidirían en la ficción Adelina, la protagonista, y un tipo de bajos fondos que la intentaría atacar.

-Quiero realismo, mucha intensidad –advirtió en voz alta el director.

-Sí, pero nada de bajarme las bragas.

Cuando tocó la claqueta, el actor masculino se arrojó sobre Adelina con tal vehemencia que la chica se asustó. Le manoseó los pechos como si fueran unas naranjas e intentó penetrarla con su miembro. No estaba en el guion, pero el director contemplaba con regocijo que la realidad superaba a la ficción. Ella encendida de cólera sacó de un bolsillo del pantalón vaquero una cuchilla que utilizaba para depilarse y se le borró su estúpida sonrisa. El individuo huyó asustado. Sería la escena final del cortometraje.

Cortometraje
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