jueves. 30.05.2024

Quizá haya gente que piense que cerrar una biblioteca no tiene importancia. Total, solo son libros, algún acto cultural realizado…cosas sin importancia para un mundo que valora lo tangible, lo práctico, lo útil. La cultura, al fin y al cabo, no cotiza en bolsa ni produce relumbrón. Y más si la biblioteca que se cierra se asienta en un minúsculo valle, en un pueblecito de la Cantabria profunda, el Valle de Toranzo, y el pueblito del que hablamos  es La Penilla de Toranzo.

Para nosotras, las firmantes, esa biblioteca es la casa común donde hemos presentado nuestros libros, poemarios, escuchado conferencias importantes, rememorado la historia de nuestra tierra y la del mundo. Los libros que descansan en sus anaqueles  han sido acarreados desde diversos puntos donde se donaban con generosidad. Fue el tesón y la integridad de quien da nombre al recinto quien comenzó a acumular esos libros que hoy guardan sus paredes. José Ramón Saiz Viadero, donó su biblioteca  y con esos inicios construimos un pequeño oasis cultural donde no solo hay libros sino que se realizan presentaciones, conferencias, charlas informativas. Nosotras, sus  amigas y alumnas, le seguimos en ese quehacer y nos sentimos parte integrante de su labor. Entre esas paredes que conforman la Biblioteca Saiz Viadero, hay mucho amor, mucho talento, incluso historia puesto que el libro de firmas han depositado testimonio personas de importancia en el mundo de la cultura.

Por eso nos duele lo más grande que el abandono, la inercia, la apatía social de un ayuntamiento dejen languidecer un recinto tan importante. Entendemos que el cierre de nuestra biblioteca solo demuestra el sesgo de los tiempos. Políticos que se llenan  la boca con la palabra cultura, con  grandilocuencia semántica y que abandonan a su suerte un ágora sencillo pero intenso, lleno de vida, como es la biblioteca Saiz Viadero.

Nos parece terrible que esa pequeña sala que la hemos visto llena de personas escuchando con ansia lo que se contaba, esos libros callados que reposan en los anaqueles, se queden sumidos en la intemperie del abandono social. Que tristes tiempos vivimos cuando se deja morir una biblioteca rural. Y no por falta de fondos, sino  por la absoluta falta de interés de quien debiera proteger el bien común y la cultura por encima de todo.

Exigimos, sí, exigimos, que corrija el desastre que  supondría cerrar la puerta de la cultura que irradia con gozo e intensidad la biblioteca Saiz Viadero. Solicitamos , a  quien corresponda tome el interés en que no se cierre porque de hacerlo se perderá un foco cultural de suma importancia.

El abandono secular al mundo rural se materializa en este pequeño recinto que se abandona al silencio dejando a los habitantes del valle sin su casa común.

María Toca Cañedo                                   

Escritora. Coordinadora de La Pajarera Magazine  

Yolanda Soler Onís.

Escritora y poeta. Líbano              

Carta sobre la Biblioteca Saiz Viadero
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