martes. 23.04.2024

Cada vez más cuidadoso con su trabajo, detallista y con la capacidad de emocionarse siempre intacta. Así se describe Rulo, el compositor de himnos para muchas generaciones.

Tras Señales de humo (2010), Especies en extinción (2012), El doble de tu mitad (2016) y Basado en hechos reales (2019) llega lo que supone su quinto disco en solitario '5', que ha podido oírse al completo este viernes y que, para sorpresa de muchos, podrán tenerlo firmando este domingo  gracias a la visita de Rulo y su compañero y amigo, Fito Garmendia, a Reinosa, su lugar por bandera. 

Por ello, este reinosano de pura cepa ha charlado con eldiariocantabria.es para hablar sobre este nuevo trabajo con el que está "emocionado como un niño", los miedos que le persiguen a la hora de componer o cómo ve el panorama musical en Cantabria.

Lo primero de todo Rulo, a los cántabros nos preocupa siempre cómo te encuentras por ese cariño especial que te tenemos, así que la pregunta es inevitable: ¿En qué momento estás?

He pasado de la tranquilidad de no estar de gira y de estar creando en casa el disco y grabándolo a todo lo contrario. Estoy totalmente metido en la dinámica y muy contento con este disco nuevo, un disco que ya tengo entre las manos y lo puedo oler y tocar y es una realidad el ver que tenía un disco en la cabeza y ahora viéndolo estoy emocionado como un niño. No pierdo nunca esa capacidad, la verdad, y creo que eso es el motor de todo. 

Presentas este viernes tu nuevo disco '5', el quinto de tu carrera en solitario, ¿cómo describirías este nuevo trabajo?

Cuando me preguntáis por este disco es cuando me doy cuenta de todo y lo que tiene dentro. En el caso de la portada tiene un poco mi visión de la música y de este disco también, sale un rockero tatuado con esa dureza y luego la fragilidad de un niño recién nacido que acaba de llegar a este mundo cada vez más loco.

Una premisa para mis discos es conseguir diez canciones que me gusten y que ninguna suene igual 

Dentro de este disco hay canciones más duras, canciones arañazo que llamó yo y otras más caricia como Cuestión de fe. De esta manera hablo de las dos caras que tengo yo. En el caso de Persiguiendo sombras tiene un poco de los dos, empieza muy frágil y acaba siendo un arañazo con cinco uñas. Para mí hay dos grandes premisas en un disco y es conseguir 10 canciones que me gusten, que cada vez me cuesta más porque no tengo el disco duro vacío, y luego que ninguna canción suenen igual, y eso también lleva mucho curro.

Tengo la suerte de que mi público es muy fiel y le da una oportunidad a todo el disco y eso para un compositor es una responsabilidad por un lado porque no vale cualquier cosa y por otro es estimulante porque le dan una oportunidad a todo.

En Confeti hablas de la compañía, en este caso de tu hijo Oliver, pero cuando dices "ni lobo solitario, ni artista incomprendido no subo al escenario si no estás conmigo no entiendo de rutinas, celos ni cadenas...' ¿En qué medida es importante tener buen equipo para ser buen músico?

Hace poco me preguntaron en una entrevista en la radio que cuál era el peor músico de mi banda y yo respondí que yo. Te tienes que rodear de los mejores. Por eso digo siempre que de los cinco o seis que somos, yo soy el peor.

Tienes que buscar que tu equipo sea el mejor. Para mí en este sentido prima mucho lo personal, yo me rodeo de buena gente, y yo tengo un equipo humano excepcional. Para mí es importantísimo la gente con la que viajo por ejemplo porque al final si mi manager de carretera acaba siendo un gilipollas en un hotel la gente no va a decir “ese idiota no se qué”, la gente va a decir “el tonto este que venía con Rulo” qué mal.  Con los años me he vuelto más cuidadoso de las producciones, de que sonemos mejor, de que mi voz suene bien, y para todo esto tu equipo tiene que estar en lo profesional y personal y yo tengo una inmensa suerte.

El día en el que el amor se rompe es otro tema que podemos escuchar este viernes y es que el amor y el desamor, es una cuestión que siempre te ha acompañado en todos tus éxitos, ¿habla siempre Rulo de sus vivencias en sus temas?

El amor y el desamor, que en gran parte son consecuencia la una de la otra, son el mayor caldo de cultivo de todas las canciones del planeta.

Las canciones en realidad hablan de la vida y la vida son tres o cuatro cositas, tampoco son muchas más y de esas cosas el amor para mí, es la más importante. 

No siempre hablo de mí, sin querer me adueño de otras vidas. La primera canción que compuse que se título Persiguiendo sombras que es la más de desamor del disco era para un amigo que acababa de dejarlo y estaba hecho polvo, muy mal, entonces yo estaba en casa y compuse eso y se la mandé y le dije tío esta mierda es la que te está pasando a ti por encima... Me gustó y me la quedé, aunque la canción fue un regalo de mi parte para él. Yo le dije que le debía derechos de autor y  me decía que le debía derechos de amor.

Hablamos un poco del dolor ajeno entonces...

Sí, te adueñas del dolor de otros en cierta medida pero claro es que al final es un poco como digo yo 'este perro también me ha mordido a mí' y son cosas que nos han pasado a todos y también lo revives.

En otras ocasiones has hablado de esa sequía a la hora de componer, ese bajón momentáneo... ¿Te ha pasado con este nuevo trabajo? ¿Cómo lo afrontas? 

Eso es algo terrorífico. Por más que sepa que acaba pasando no espabilas. Cuando me pasa soy consciente de lo que me está sucediendo pero no puedo evitar sentirme frustrado, insoportable en cierta manera, un poco irascible. Nada me hace más feliz que componer algo que te gusta. Mi amigo Carlos Raya, que me produjo El doble de tu mitad, me dijo que lo más importante no es lo que enseñas, si no lo que no. Yo la mitad de las canciones que compongo no me gustan, con lo cual no las grabo, no pasan el filtro, entonces no las enseño. 

Existen esos bajones compositivos, y hay que pasarlo pero mientras lo estás pasando es un mal trago, estás jodido. 

Hablando un poco de la música en general, ¿cómo ves el panorama musical en Cantabria?

Lo sigo, lo sigo. Ahora con las redes sociales y los medios de comunicación se puede seguir todo y ese es mi caso y sabes lo que creo, que para lo pequeño que es Cantabria hay muchísimo nivel, no solo en la música, en todas. Es cierto que a nivel de bandas hace mucho que no sale un grupo joven que digas joder tocan en Cantabria y salen fuera, porque esa es la gran dificultad, hacer ruido en casa y luego vete a tocar a Murcia, Bilbao o donde sea. Nunca ha sido fácil tener un grupo y hacer música porque, además ahora hay muchísima variedad. Yo mismo siento que saco un disco, pero en ese mismo momento cuántas canciones más estarán saliendo en el mundo, es abrumador. 

Ahora habrá algún grupo ensayando en su garaje y haciendo su música y gracias a la era digital está en Internet pero claro, como sale a flote tu canción en ese océano de tantas canciones. En Cantabria talento hay, hay gente haciendo cosas y gente queriéndolas hacer. 

Me encantaría que un grupo joven diera un paso y saliese de Cantabria, sabiendo de la dificultad que conlleva… 

A nivel local habría que cuidar más las salas de conciertos porque ahí es donde empezamos todas las bandas, ahí es donde todo cobra sentido. Tenemos el Palacio de Deportes, Escenario Santander que hacen una labor increíble pero hablamos más de salas para la música base. Si un grupo no toca, se muere porque todos los que ahora estamos en grandes escenarios hemos estado en bares y en salitas de conciertos, si no hay un circuito sólido de eso… 

La escena en cuanto a talento la veo sobrada, me encantaría que un grupo joven diera un paso y saliese de Cantabria, sabiendo de la dificultad que conlleva… 

Con tu trayectoria y manteniendo un poco la conversación del sector de la música, Rulo, ¿qué supone ser músico? Como todo tendrá sus pros y sus contras, a veces parece que ser una estrella del Rock and Roll es emocionante pero...

Yo soy currante. Desde fuera puede verse que estamos todo el rato tocando para la gente, que la gente aplaude, que todo es bonito, que todo es diversión… al final las dos horas de concierto es lo más efímero pero detrás hay muchísimo trabajo. 

Al final las dos horas de concierto es lo más efímero pero detrás hay muchísimo trabajo

En realidad estamos todo el día currando y todo el día en la carretera. En mi caso los viajes no duelen, me gustan. La carretera te engancha o lo aborreces, a mi me encanta estar en movimiento, me resulta inspirador.

“Las canciones hablan de la vida y la vida son tres o cuatro cositas y para mí la más...
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