miércoles 8/12/21
SOCIEDAD

La Asociación de la Prensa de Cantabria no pasa por su mejor momento y el futuro no promete ser mejor

Decepción en el colectivo de periodistas ante la gestión de la presidenta de la Asociación de Periodistas de Cantabria.

Fachada
Oficinas de la Asociación de la Prensa en Santander

Cunde la decepción en el colectivo de periodistas ante la poca eficaz gestión que está llevando a cabo la Asociación de la Prensa de Cantabria, al frente de la cual se encuentra la periodista Lola Gallardo. Los principales problemas son el tremendo paro existente en la profesión, la falta de oportunidades, las nulas respuestas ante las empresas que despiden a periodistas, la nula inversión de sus fondos económicos en beneficio de proyectos empresariales de los periodistas, y, lo más polémico, el intento actual de convertir la APC-Asociación de la Prensa de Cantabria- en un colegio profesional, lo que dejaría fuera de ese colegio a no menos de 90 prestigiosos periodistas que, a pesar de años de profesión, serían excluidos al no ser licenciados en Ciencias de la Información.

Según ha podido saber este medio, pese a los graves problemas con los que cuenta la profesión periodística, dentro de la junta directiva no se hace otra cosa que intentar agilizar al máximo la conversión de la APC en Colegio de Periodistas. Nombres relevantes del periodismo cántabro y socios actuales de la asociación tendrían que quedarse en lo que es la actual Asociación de la Prensa de Cantabria, para pasar los socios licenciados al nuevo colegio. Esta postura, de la que es máxima impulsora la presidenta Lola Gallardo, ha partido la junta directiva actual, donde hay un sector muy crítico y contrario a la postura oficial, sin que sean consultados todos los socios de la actual APC. Este sector se queja de todos los pasos “oscuros y nada transparentes” que se han adoptado hasta la fecha, como solicitar un informe a la Universidad o contratar a un abogado para que emita un informe favorable a dicha decisión que, a juicio del sector contrario, “rompería la profesión en dos, sin posibilidad de marcha atrás y perpetuando la división en vez de la unidad”.

Lola Gallardo no se ha inmutado o ha mirado clamorosamente hacia otro lado a pesar de tener una junta dividida y contraria a que se tomen medidas tan drásticas para los socios, sin ser consultados de antemano para conocer su postura a favor de la asociación actual o de un nuevo colegio de periodistas, que no promete resolver los graves problemas por los que atraviesa actualmente la situación laboral de los periodistas en Cantabria. La Asociación de la Prensa de Cantabria no pasa por su mejor momento y el futuro no promete ser mejor si se toman medidas contrarias a los propios socios que sustentan la organización de periodistas más importante que hay en Cantabria.

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