viernes. 23.02.2024

Acaba de llegar el verano al motel de carretera. El conductor decide descansar porque se ha confundido de ruta. En la recepción, la encargada es una joven muchacha de mirada atrevida y cuerpo esbelto que se entretiene leyendo una revista de viajes.

-Curioso lugar –dice el viajante.

-¿Viene a alojarse?

-Sí, así es. ¿Son cómodas las camas?

-A este precio...

Está rendido. Coge la llave y ni se lo piensa. Con cierta intriga, la encargada del motel le pregunta que hacia dónde se dirige: "Viajo hacia el sur, odio vivir con tanta lluvia. Me deprime". Busca el sol, amaneceres dorados, cambiar su vida a una edad ya madura. A la mañana siguiente llaman a la puerta. Ya se está vistiendo y abre con el cinturón en una mano. La joven muchacha le trae un café, pero apenas hablan. Con todo preparado, está a punto de arrancar el coche y ella aparece por sorpresa en el asiento de copiloto, le besa en los labios y exclama: "¡Arranca! A mí también me gustan los amaneceres dorados".

Amaneceres dorados
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