jueves. 29.02.2024

Después del periodo estival y unas elecciones generales sin un resultado concluyente, España se encuentra ante uno de los eventos más destacados del calendario europeo durante su presidencia rotativa: una reforma del mercado eléctrico en Europa enfocada en la descarbonización de las economías para incrementar la seguridad de suministro y reducir la volatilidad de precios causada por los combustibles fósiles.

Esta reforma del mercado eléctrico encara su recta final. Hace pocas semanas, el Parlamento Europeo aprobó su posición final que deberá negociarse con los gobiernos, en el Consejo de la UE que este semestre preside España. Los 27 ministros de Energía de la UE se reunirán nuevamente a mediados de octubre en un Consejo de Energía para debatir la reforma.

Hasta ahora, se ha alcanzado un amplio consenso en cuestiones esenciales, como la seguridad jurídica y la homogeneidad en la regulación del sistema eléctrico en todos los países de la UE. También se ha respaldado la idea de mantener el mercado como el mecanismo más eficaz para determinar los precios. Además, se ha reconocido la necesidad apremiante de avanzar decididamente en la descarbonización, mediante el impulso de fuentes de energía renovable, sistemas de almacenamiento y redes eléctricas más potentes, digitales y capilares que favorezcan la electrificación de las economías. Todo esto se hace con el fin de reforzar la seguridad en el suministro, propia del uso de combustibles fósiles de los que Europa es dependiente.

Este enfoque de la reforma del mercado eléctrico no solo protege a los consumidores, tanto industriales como domésticos, sino que también preserva las inversiones destinadas a la transición energética con el fin de que sean viables para el conjunto del sector.

Sin embargo, subsisten notables discrepancias entre dos de los países fundamentales en la UE respecto a esta reforma del mercado eléctrico: Francia y Alemania. Ambos han priorizado sus intereses nacionales sobre los europeos. Francia defiende su energía nuclear, mientras que Alemania busca proteger su industria, lo cual va en contra de las recomendaciones de expertos y grandes firmas internacionales como Ernst & Young y PwC. Estas entidades instan a evitar la fragmentación de los mercados y a buscar medidas armonizadas que no pongan en peligro el mercado único de la UE ni socaven el interés general de todos los Estados miembros.

DISTRIBUCIÓN DE LAS AYUDAS EN LA REFORMA DEL MERCADO ELÉCTRICO EUROPEO

Las divisiones más pronunciadas en la reforma del mercado eléctrico europeo se centran en la redistribución de los ingresos de los Contratos por Diferencia (CfD) que se aplican a las extensiones de vida útil de las centrales nucleares ya existentes, como lo propuso Francia. Durante las negociaciones, se intentó resolver estas diferencias en torno a este punto, ya que supondría un volumen de ingresos potencial elevado de todo el parque nuclear francés que podría distorsionar el mercado interior a favor de Francia.

Por su lado Alemania, solicita flexibilidad para destinar estos beneficios a inversiones en industrias o a las arcas públicas, lo que genera preocupaciones sobre una posible competencia desleal dentro de la UE.

Ahora bien, en el último borrador conocido en septiembre de reforma del mercado eléctrico de España por su Presidencia se contempla que las empresas también se beneficien de estos contratos por diferencias (CfD) pero con un control europeo en la redistribución de los ingresos (limitando la cantidad, por ejemplo) para que la industria del resto de estoados miembros no se vea en desventaja.

Ernst & Young, en su informe "Análisis de la Propuesta de Reforma del Mercado Eléctrico de la UE", destaca la importancia de que las nuevas normativas eviten la segmentación de los mercados y aseguren que las medidas no amenacen ni el mercado interno ni el funcionamiento del mercado eléctrico en la UE. Otras opiniones más cercanas como la del Instituto de Estudios Económicos (IEE) también abogan por evitar una fragmentación del mercado en este proceso de reforma del mercado eléctrico.

Sin duda, los próximos meses serán determinantes para afinar la reforma del mercado eléctrico, permitiendo que Europa alcance los retos de la transición energética con garantías para productores y consumidores. Se trata, pues, de adoptar un enfoque analítico y profundo que considere los puntos de vista de todas las partes interesadas en el mercado. España, durante su presidencia de la UE, debe instar a los Estados miembros a demostrar unidad y a concentrarse en abordar los desafíos comunes. Estos retos abarcan el desarrollo de mercados de capacidad para garantizar un suministro estable y la flexibilidad del sistema eléctrico. También implican el reconocimiento de la importancia de las redes de transporte y distribución, lo cual permitirá que los beneficios de una matriz energética descarbonizada lleguen a todos los consumidores.

Una reforma del mercado eléctrico para alcanzar la descarbonización de Europa
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