lunes. 26.09.2022

Dos términos que están revolucionando el panorama social actual son "metaverso" y "realidad virtual". Cada uno de estos términos alude a un concepto distinto pero relacionado con el otro. De hecho, sin la realidad virtual no podría concebirse la existencia de un metaverso. Ahora bien, ¿en qué consisten ambos dos? Empecemos por la realidad virtual. 

Cuando hablamos de realidad virtual nos referimos a imágenes que no son analógicas y que, sin embargo, recrean elementos de la vida real en un entorno digital. De este modo, para poder visualizarlas, es necesario disponer de un dispositivo, como una consola o un móvil que las reproduzca. Podemos decir que dentro de la realidad virtual encontramos elementos que simulan ser reales y que evidentemente no lo son, puesto que no existen materialmente. Un claro ejemplo de una aplicación práctica de realidad virtual son los videojuegos.

Como conclusión, la VR (Virtual Reality) es una realidad paralela, plenamente digital, en la que los mismos elementos que nos rodean en nuestro día a día se proyectan mediante pantallas y se reproducen por medio de un dispositivo electrónico: gafas de realidad virtual, ordenadores, tabletas, móviles, televisión, consolas...

Una vez definida la realidad virtual, el siguiente paso es entender en qué consiste el metaverso. Como el concepto al que alude este término es algo más complejo, lo dividimos a continuación en varios apartados.

Facebook pasa a ser "Meta"

Hasta el momento, Facebook era una red social cuyo color identificativo era el azul. Aparte de la propia red social, Facebook Inc. se ocupaba del desarrollo de otras tantas aplicaciones informáticas. Desde el año 2021, Facebook Inc. pasó a denominarse "Meta". Su propietario, Marck Zuckerberg (responsable del diseño de la red social que lleva el nombre de la misma empresa propietaria), pretende revolucionar el mundo de la interacción social elevando las redes sociales a la categoría de metaverso, un término que se compone de "meta", que en griego significa "más allá", y "verso", como parte de la palabra "universo". Jugando con unos y otros significados, podemos concluir que el metaverso es una dimensión que se extiende más allá de nuestro universo, de lo que nos envuelve. Y, hoy por hoy, la única manera de que ello sea posible, de que cualquier persona puede disponer de acceso a una dimensión paralela, es a través de la realidad virtual aplicada a la concepción de todo un universo digital que tenga su impacto más allá de su dimensión virtual. Este último punto es crucial para entender la magnitud e impacto de lo que se pretende hacer. El metaverso necesita de la realidad virtual para configurarse, pero se extiende más allá de un mero videojuego recreativo con avatares que saltan para evitar obstáculos. Su finalidad es tener repercusión en la vida real. ¿Cómo es esto posible? De varias maneras. A continuación, ponemos 3 ejemplos:

  • Las reuniones de teletrabajadores se pueden realizar telemáticamente en un entorno digital que simule la oficina real y donde los avatares de cada empleado puedan interactuar del mismo modo en que lo harían en la vida real, pero sin estar presentes físicamente unos al lado de otros.
  • Se puede invertir dinero en inmuebles virtuales.
  • Se pueden abrir negocios en los que se oferten productos que permitan mantener en buen estado el metaverso. Por ejemplo: tiendas de ropa en las que comprar artículos para vestir a los avatares (y cambiarles de modelito).

El término original de metaverso se utilizó en una novela de ciencia-ficción escrita por Neal Stephenson en 1992. Ahora mismo, este término que apareció por primera vez en "Snow Crash" parece estar destinado a implementarse más pronto que tarde en la realidad. De hecho, económicamente es posible introducir el metaverso como una realidad paralela en la que la gente haga las mismas transacciones económicas que en su vida diaria. Las criptomonedas (monedas digitales), en las que muchos invierten en bolsa, parecen ser la primera opción para que los usuarios de este metaverso puedan vender, comprar, ganar dinero, etc. Todo se encamina a que la interacción social física se vea complementada (reemplazada según otros) por un universo digital que se abre como una puerta a permitir que la realidad siga vigente a pesar de posibles pandemias que pudieran darse en el futuro y que, como ha sucedido con la COVID-19, puedan impedir el trabajo, perjudicando consecuentemente la economía mundial.

El usuario puede encontrar avatares de personas diseñadas de forma predeterminada, avatares personalizados (cuyas características pueden adaptarse a los rasgos físicos reales del jugador), animales, plantas, muebles, etc.

Dentro de la realidad virtual se incluye también la concepción de espacios virtuales que se asemejan a los entornos reales: casas, escuelas, negocios, hospitales, polideportivos, huertos, playas... Una de las aplicaciones actuales donde la realidad virtual desempeña un papel bastante más complejo es en la recreación arquitectónica e histórica de ciertos monumentos y museos.

Mediante unas gafas de realidad virtual, el usuario puede observar el entorno físico en el que se encuentra revestido con el mobiliario, los cuadros, las paredes pintadas y otros muchos detalles digitales de cómo estaba el monumento/museo en su concepción original, hace siglos.

Se dice que en el metaverso es posible todo lo que podemos hacer en la realidad: hablar con amigos, hacer compras o interactuar con gente como lo hacemos en los videojuegos on Steam. Actualmente, los casinos en línea parecen estar muy interesados en el metaverso. Esto crea la oportunidad de vivir una experiencia más inmersa, siendo así un casino en vivo online tan real como estar en una sala de juegos presencial.

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