sábado. 13.04.2024

Figura clave en el mundo del urbanismo y desarrollo inmobiliario, Leopoldo Arnaiz Eguren lidera Arnaiz, una firma que ha estado a la vanguardia de la transformación urbana desde 1974. Bajo su dirección, la compañía ha dejado su huella en más de 30 países, en los que ha destacado por su enfoque vanguardista y adaptativo en un sector en constante cambio. Leopoldo Arnaiz ha sido testigo y artífice de la evolución urbana, abordando desde la regeneración de espacios hasta el diseño y construcción de proyectos innovadores.

Con una carrera que abarca casi cinco décadas, Arnaiz Eguren tiene mucho que decir sobre cómo las ciudades se han adaptado y deben continuar adaptándose a los desafíos emergentes. Desde los principios de la Carta de Atenas hasta el impacto de la tecnología y la globalización en la planificación urbana, Leopoldo Arnaiz ofrece en esta entrevista un análisis profundo de lo que significa construir y mantener espacios urbanos en el siglo XXI.

En su opinión, ¿cuál es la relevancia histórica de la Carta de Atenas en la concepción del urbanismo moderno?

La Carta de Atenas, ideada por Le Corbusier, no solo introdujo el concepto de la ciudad funcional, sino que también estableció un paradigma en la planificación urbana. Este manifiesto, fruto del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, abogó por una separación de funciones y usos en el diseño urbano. Su influencia se extendió por todo el mundo, desde la planificación de Brasilia hasta desarrollos urbanos significativos en España, Europa y Estados Unidos. Su legado es palpable en el diseño y la organización espacial de muchas ciudades contemporáneas.

¿Cómo evalúa los impactos, tanto positivos como negativos, de los modelos urbanísticos del siglo XX en las ciudades actuales?

Aunque fueron revolucionarios, tuvieron sus desafíos. Propiciaron el desarrollo y modernización de muchas áreas urbanas. Sin embargo, también condujeron a segregaciones excesivas y a la creación de barrios que hoy día necesitarán reformas. Este legado mixto es un recordatorio constante de la necesidad de evaluar y ajustar nuestras prácticas urbanísticas para responder mejor a las necesidades sociales y económicas de cada momento.

¿Qué desafíos enfrentan las ciudades hoy en día, especialmente con la creciente urbanización y la concentración de poblaciones?

Para 2030, se espera que alrededor del 60% de la población mundial resida en ciudades. Esto implica que tenemos que abordar complejos problemas para solucionar las dificultades que comporta el funcionamiento correcto de una ciudad en crecimiento, con diferentes criterios políticos y sociales, administrativos o jurídicos. Las limitaciones de carácter económico y la cultura creciente de protección medioambiental suponen un verdadero compromiso profesional para afrontar con acierto estos crecimientos demográficos.

¿Qué factores considera cruciales en la formulación de estrategias de urbanismo para el siglo XXI?

Además de la sostenibilidad en sus diversas dimensiones, es esencial considerar la participación social, que hoy día es posible gracias a la tecnología. La era de Internet y las redes sociales ha transformado drásticamente la dinámica social y económica a nivel mundial. Esto requiere un enfoque urbanístico renovado que, además de adaptarse al entorno, se caracterice por ser proactivo en la implementación de proyectos y estrategias ambiciosas y bien definidas.

Este reto exige un conocimiento muy real de la ciudad y la necesidad de abordar su desarrollo desde una gestión eficaz de los recursos, adaptándose a las configuraciones políticas y los cambios culturales que se producen en cada región geográfica.

¿Podría explicar cómo los enfoques multidisciplinarios pueden mejorar el desarrollo urbano futuro?

Los trabajos urbanísticos siempre se han contemplado como actuaciones multidisciplinares y no por un único arquitecto planificador o creador. Aunque es muy importante señalar que los grandes proyectos urbanísticos siempre han estado impulsados por un líder, generalmente político, con una gran visión estratégica del futuro.

En cualquier caso, la colaboración entre diferentes disciplinas es vital para abordar la complejidad inherente a las ciudades modernas. Esto implica integrar conocimientos políticos, sociales, de finanzas, tecnológicos, culturales y jurídicos, para crear soluciones urbanas que sean viables, sostenibles y culturalmente relevantes.

Respecto a España, ¿qué pasos cree que deben tomarse para integrar los conceptos teóricos del urbanismo con las realidades económicas y jurídicas del país?

España es un buen ejemplo de la aplicación práctica del urbanismo, tanto en su vertiente de disciplina de ordenación urbana como complejos procesos de gestión eficaz, alumbrada en el marco de una legislación urbanística en la que prima el interés general de los municipios y los territorios. De hecho, esta dualidad ha permitido una colaboración público-privada extraordinaria y ha creado una cultura urbanística en la población que ha permitido mejorar significativamente todas nuestras ciudades.

Esta simbiosis teórico-práctica exige además combinar creatividad, responsabilidad política y un enfoque realista, que ha permitido poner en valor nuestro singular contexto jurídico en beneficio de un progreso económico reconocido por el resto del mundo.

 

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