lunes. 15.04.2024

El sector de los gimnasios es un negocio en auge. El interés de estar físicamente a un nivel óptimo y de optar por un tipo de vía saludable son unas razones. El ocio o entrenamiento (con vistas a unas oposiciones) son otros factores. Esto repercute en el número de deportes a practicar y repercute positivamente en creación de puestos laborales de nuevos profesionales en actividades deportivas, aunque por qué no trabajar en un gimnasio como suelen preguntarse estos monitores.

El grueso porcentual de trabajadores de un centro deportivo recae en los denominados instructores de gimnasios, encargados de ofrecer un mejor estado de salud y tono físico a todas aquellas personas que acuden a estos centros. Estos instructores son monitores que ostentan un grado universitario (Ciencias de la Actividad Física y el Deporte) o cuentan con ciclos formativos especializados en alguna de las diferentes clases que hay en un gimnasio: fitness, musculación, zumba, spinning o pilates, entre otras muchas opciones.

UN SECTOR CON TRABAJO, PERO SIN SEGURIDAD

Sin embargo, estos monitores no siempre son recompensados económicamente en función a su preparación académica, sus responsabilidades como monitores y su dedicación con las personas que acuden a sus clases. El salario de los instructores de un gimnasio suele oscilar entre los 900 y 1.500 euros; estas cifras, no obstante, dependen de otros factores como disponer o no de comisiones, del número de clases o de horarios en días festivos. En general, estos profesionales no están tan bien valorados en un gimnasio en comparación a si desarrollasen sus activades en otras ramas de las ciencias de la salud y el deporte.

La seguridad económica suele estar siempre en entredicho en un gimnasio y, en consecuencia, aquellos profesionales que cuentan con una mayor formación y años de experiencia (un factor determinante) buscan emprender profesionalmente fuera de estos centros deportivos. E igualmente sucede en aquellas personas que desean crecer profesionalmente, otro ámbito en entredicho dentro del sector. ¿Y qué otras salidas profesionales encuentran los monitores de gimnasio? 

OTRAS SALIDAS PROFESIONALES PARA LOS MONITORES

La opción de posicionarse como entrenador personal es muy bien valorada dentro del mercado, tanto profesionalmente como económicamente. Ese baremo monetario puede ascender, como mínimo, hasta los 6.000 euros en aquellas personas que cuenten con una sólida experiencia. Estos monitores deben disponer de un profundo conocimiento en unos determinados ejercicios. Son profesionales especializados. Y encima dedican sus clases de manera única a pocas personas. Ese toque humano es muy bien valorado por los usuarios.

Aquellos monitores que estén especializados en clases de fitness y musculación también cuentan con una gran demanda dentro del sector. Se trata de actividades que requieren de profesionales tan expertos como capaces de velar por una correcta preparación física en dos áreas muy específicas. Adquirir ese tono muscular óptimo no es cuestión para principiantes.

Otra salida profesional muy bien valorada está en convertirse en asesor deportivo, bien presencial e incluso online (una vertiente que comienza a ocupar un buen porcentaje de éxito). Las tareas de estas personas se orientan en dos sentidos: crear una planificación deportiva a los usuarios, en función de cada persona; al tiempo que se ofrecen consejos deportivos y alimentarios, un elemento imprescindible a la hora de adquirir una adecuada condición física. Estos profesionales, además, deben realizar un seguimiento de estos entrenamientos.

¿Cuál es el salario de un monitor de gimnasio?
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