sábado. 20.04.2024

Aunque resulte extraño de creer, Star Wars y algunas de las ofrendas a los dioses del antiguo Egipto tienen más en común de lo que parece. Constante a lo largo de nuestra historia, el modelismo ha servido tanto al arte y la cinematografía como a la arquitectura o la ingeniería. Y tras su dedicación, exigente en destreza y abundante en herramientas, hay cabida para la realización personal: los beneficios del modelismo en nuestra mente.

ALGO PEQUEÑO, PERO CON GRANDIOSAS FINALIDADES

Desde las maquetas de barcos como ofrenda religiosa en el Antiguo Egipto, y hasta las utilizadas para el sector cinematográfico o, hoy en 3D, la ingeniería y la arquitectura, el modelismo es un arte imperecedero. Sea como oficio o pasatiempo, la creación de estas miniaturizaciones de la realidad o la imaginación requiere destreza. Una suerte de conocimiento técnico ligado al albedrío creativo que no pasa por alto ningún detalle.

Trabajando a escalas tan reducidas, la precisión tanto en la suavidad del modelado -si realizamos la miniatura de forma artesanal- como el acierto cromático y el pulso para una aplicación realista de la pintura requiere de buenas herramientas. Y a todo nivel. Porque la elección de unos aerógrafos para modelismo en base a nuestras necesidades y expectativas es tan importante, o más, como el previo conocimiento de las mismas.

¿CUÁL ES EL KIT DE TRABAJO DE UN MODELISTA?

Antes de nada, aquello de lo que debe disponer primero tanto profesional como neófito es un espacio de trabajo adecuado. Además de contar con organizadores para todas las piezas y herramientas, algunos elementos de iluminación y visión, como flexos y lupas o gafas de aumento, son siempre imprescindibles. Sin olvidar la plancha de corte que protegerá la mesa de trabajo y las herramientas, que forman un completo arsenal.

Por una parte, las herramientas de manipulación de las maquetas, como unas pinzas de precisión, unos alicates planos o soportes para éstas. En segundo lugar, aquellos utensilios para la intervención y creación de las figuras, desde cuchillas de modelismo y taladros hasta lijas y alicates de corte. Y, por último, en el aspecto de la estética y los acabados, la gama cromática y las herramientas de pintura idóneas para nuestra pieza.

DANDO COLOR Y VIDA A UNA MAQUETA

Pintar una maqueta o una miniatura requiere de una mano firme. Mientras los distintos pinceles nos ofrecerán una mayor precisión según los tramos de la figura o maqueta a colorear, las grandes extensiones piden usar aerógrafos especiales para modelismo. Una opción que, además y a medida que se domine la técnica, permite realizar algunos efectos de degradado y sombreado muy interesantes para aumentar el realismo.

En relación al color, recomendando siempre recurrir a primeras marcas de calidad a fin de evitar resultados indeseados, de nuevo existen dos opciones. O bien reproducir de forma fiel los colores que necesita nuestra figura o maqueta, acorde a su versión real o según las instrucciones. Pero también inventar o redefinir el cromatismo de la obra. Un plus de creatividad en el que aventurarse para recoger los frutos del modelismo.

UNA ACTIVIDAD ESTIMULANTE Y CON MUCHOS BENEFICIOS

Cualquiera que se haya empecinado con una maqueta, o que se haya dejado llevar por cada paso hasta completarla, se habrá percatado de cuán relajante es el modelismo. Pero ese no es su único beneficio. Dado que también mantiene la mente activa, además favorece el pensamiento lógico y la concentración. Sobre todo, ya que requiere de exprimir nuestra inteligencia matemática, que comprende el espacio y sus dimensiones.

Asimismo, el modelismo y la maquetación, como actividades manuales dadas a menudo a cierta intuición e impulsividad, trabajan nuestra creatividad. Incluso si nos limitamos a seguir las instrucciones porque, al ganar experiencia, muchos adeptos al final deciden crear sus propios mundos. Obteniendo una sensación de satisfacción que, en todo caso, eleva la autoestima al concluir correcta y completamente una tarea minuciosa.

ENTRE TANQUES Y CASAS DE MUÑECAS: EL MULTIVERSO DEL MODELISMO

Otro punto a favor de esta actividad es que, dada su abigarrada variedad temática, el modelismo se adapta a todo tipo de públicos y usos. Figuras en miniatura, dioramas, representaciones navales, aeronáuticas, ferroviarias y militares e incluso el modelismo con control de movimiento en remoto o por cable son algunos de sus subgrupos. Y no sólo en el estricto campo del entretenimiento. Porque la sociedad requiere su talento.

Al fin y al cabo, se trata de prototipos que actúan como modelo a escala de un objeto o sujeto para estudiarlo y comprenderlo. Sea para el diseño de nueva maquinaria del sector industrial, de un intrincado puente sobre una autopista o el modo en que lucirá y funcionará en el futuro un edificio, una biblioteca pública, un hotel o, en el pasado, un monumento hoy destruido. Un fin enorme para algo que cabe en nuestras manos.

Agrandar la mente y la satisfacción personal a través del modelismo y las miniaturas
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