lunes 27/9/21
DERECHO

Abogados de familia: justicia en los divorcios y las separaciones

Si el matrimonio termina, es el momento de alcanzar acuerdos que velen por los intereses de ambas partes
Si el matrimonio termina, es el momento de alcanzar acuerdos que velen por los intereses de ambas partes

El Derecho es la rama social que se encarga de velar por los intereses personales de cada individuo, respondiendo en todo momento a los parámetros de justicia correspondientes. Debido a ello, resulta imperativo dar con aquellos profesionales que deben ponerse de nuestro lado cuando más lo necesitemos.

Entre las muchas diversificaciones que envuelven al área de Derecho, el de familia se presenta como uno de los más comunes: un servicio estrechamente ligado al factor económico y emocional que nos obliga a buscar los mejores despachos del sector.

ABOGADOS DE FAMILIA, QUÉ HACER EN CASO DE DIVORCIO

La promesa de un amor eterno hasta que la muerte interceda no siempre queda grabada a fuego y, por desgracia, los matrimonios pueden llegar a romperse. En estos casos, los abogados de familia juegan un papel trascendental que debemos tener presente en todo momento, convirtiendo nuestra separación en un proceso libre de problemas financieros o sentimentales. Ante dicho cometido, el despacho ABOGA2 se ha alzado como uno de los grandes referentes del sector, siempre comprometidos con el bienestar de sus clientes durante el caso y, por supuesto, tras la resolución de la sentencia.

Antes de entrar en materia de separaciones y divorcios, cabe hacer mención al rol que ocupan los abogados de familia durante el momento del matrimonio. Existen diferentes regímenes matrimoniales, entre los que encontramos la separación de bienes, la sociedad de gananciales y la participación, y dependiendo del escogido, en caso de que la relación llegue a su fin, se seguirán unas pautas u otras. La correcta gestión de este punto es un punto clave que no hemos de perder de vista, poniendo sobre la mesa el tipo de unión que queremos tener y dejando todo perfectamente pactado de antemano.

Ahora bien, si el matrimonio termina, es el momento de alcanzar acuerdos que velen por los intereses de ambas partes. En este punto, pronto nos encontramos con uno de los principales desencuentros: la custodia de los hijos. Desde ABOGA2, se defiende la custodia compartida, estableciendo una dinámica de visitas igualitaria para los dos progenitores. A su vez, entran en juego otros factores como las pensiones alimenticias o la liquidación de gananciales, las cuales hacen referencia al aspecto económico de la separación, y que van a determinar nuestro bienestar financiero a corto y largo plazo.

GESTIONES POSTERIORES A LA SENTENCIA

Todo lo indicado hasta el momento responde a las acciones que puede llevar a cabo el despacho antes de que el juez dicte la sentencia. Si bien es cierto que dichas gestiones son cruciales en materia de estabilidad económica y emocional, necesitando del apoyo cercano de especialistas como los de ABOGA2, también cabe señalar que todavía existen potenciales desencuentros que podemos llegar a sufrir pasado el tiempo. En consecuencia, el rol de los abogados de familia no termina tras lo dictaminado por el juez, sino que hemos de tener cerca a quienes se encargan de que todo se cumpla como manda la justicia.

El primer desencuentro y, por desgracia el más común, está relacionado con los regímenes de visitas. Fruto de la enemistad que se puede despertar entre ambas partes, en ocasiones uno de los progenitores se salta la sentencia e impide que el otro no vea a su hijo en los turnos que le corresponden. Esta acción no puede quedar en ningún caso impune y los despachos de abogados como el anterior son conscientes de ello, por lo que interceden a favor de su cliente para garantizar que todo responda al pacto alcanzado en el divorcio.

Asimismo, es necesario destacar que las sentencias no son inamovibles. Si lo dictaminado por el juez no es lo más justo, el despacho de abogados tiene la posibilidad de solicitar un cambio en la sentencia del divorcio o separación, acomodando el acuerdo a las condiciones adecuadas. Una nueva oportunidad para quedar conformes con este punto tan crítico en la vida y, de esta forma, empezar de nuevo sin mirar atrás.

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