martes 25/1/22

Melchor, Gaspar y Báltasar son, sin duda, los Reyes más conocidos en nuestra cultura occidental y, seguramente, también los que gozan de mejor fama. Asombra su habilidad para entrar sigilosamente en millones de hogares en una sola noche, su prodigiosa capacidad para leer atentamente y dar respuesta precisa y satisfactoria a la marea de cartas que reciben en estos días y una energía inagotable que los lleva como trotamundos de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, siempre con la sonrisa en los labios. Niños y niñas siguen de cerca sus pasos ya desde que salieron del palacio de Herodes, para llegar hasta el portal de Belén, donde entregaron al recién nacido el oro, el incienso y la mirra que simbolizan los regalos que esperan con ilusión.

El Esteru es un leñador orondo y bonachón que, por lo general, dedica su tiempo a cortar leña

Aunque se prevé que la prudencia sanitaria condicione la celebración de las tradicionales cabalgatas, que, en su mayor parte, cambiarán los desfiles por recepciones estáticas, sus majestades orientales no dejarán de repartir regalos, juguetes y alegría por los hogares cántabros. Pero en Cantabria los Reyes Magos no estarán solos en el empeño, contarán con la colaboración de personajes también mágicos, aferrados a las leyendas de la tierruca: el Esteru y las Anjanas.

El Esteru es un leñador orondo y bonachón que, por lo general, dedica su tiempo a cortar leña, pero deja de hacerlo en estas fechas para llevar regalos a los más pequeños de la casa, siempre con su hacha al hombro, su pipa en la boca y acompañado del burru, su ayudante en el transporte de leña y regalos. Dicen que Esteru corrió de recién nacido la misma suerte de Moisés, abandonado en el curso de un río de donde lo rescató un hada buena, que le regaló valentía y bondad. Aunque no está claro si Esteru reparte sus regalos el día de Navidad o el 6 de enero, sí sabemos que su especialidad es regalar las figurillas de madera que él mismo talla a lo largo del año.

También las anjanas, esas hadas buenas de los bosques cántabros, acostumbran a repartir juguetes de casa en casa, pero, según parece, no lo hacen cada año, sino cada cuatro años, solo a las familias más desfavorecidas y solo en los pueblos del interior.

Cualquiera de estos seres generosos traerá la ilusión a miles de niños en forma de regalo. Compensando su buen comportamiento a lo largo del año, más sobre todo en época pandémica en la que hay que ser más precavidos que nunca. Algo que, sin duda, los Reyes Magos, el Esteru y las anjanas sabrán compensar en estas fechas.

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