jueves. 08.12.2022

No es ningún secreto que España hace décadas que es el país más rico en biodiversidad de Europa. Su variedad geológica, orográfica y climática, así como su situación geográfica, son algunas de las razones por las que más de 85.000 especies de seres vivos habitan las tierras de Quijote, siendo, además, el hogar del 30% de los endemismos europeos.

En este marco, España ha ido aumentando paulatinamente una lista de lugares protegidos para su óptima conservación: los Parques Naturales. Fundados hace poco más de un siglo, actualmente ya superan la centena.

Como no podía ser de otra forma, Cantabria también ha aportado su granito de arena para  colocar a España a la cabeza del Viejo Continente. Desde los años 80 ‘la Tierruca’ se ha ido abriendo paso en esta exclusiva lista, de la que son partícipes prácticamente todas las provincias de la nación, hasta alcanzar la cifra de seis grandes espacios localizados en diferentes puntos de la región.

Parque Natural de las Dunas de Liencres
Parque Natural de las Dunas de Liencres

El primero en recibir tal honor fue el Parque Natural de las Dunas de Liencres, en 1986. Con una extensión de 544 hectáreas, está situado en el municipio de Piélagos y se incorporó gracias al sistema dunar situado en el margen derecho de la desembocadura del río Pas, e incluido en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Cantabria. Casi dos décadas después, en 2004, se incorporó a la lista de Lugares de Importancia Comunitaria de la región biogeográfica atlántica y al Inventario Nacional de Puntos de Interés Geológico del IGME.

El año 1988 quedaría para la historia de la comunidad al entrar nuevamente en esta prestigiosa lista no con uno, sino con dos  espacios.

Primeramente, un lugar con 5.758 hectáreas de extensión repartidas entre los municipios de Comillas, San Vicente de la Barquera, Udías, Valdáliga y Val de San Vicente, en La Marina: el Parque Natural de Oyambre. Dicha designación fue la guinda del pastel de un largo proceso de presión popular y ecologista que se venía fraguando desde los setenta en contra de los proyectos urbanizadores que ponían en peligro las dunas y la playa. Comprende los estuarios de la Ría de San Vicente, la Ría de la Rabia y su entorno, donde se pueden divisar multitud de especies como la cerceta común o el zarapito real (estas última siendo, además, una especie limícola).

Parque Natural Saja-Besaya, EN Ucieda. Foto: Julián BG
Parque Natural Saja-Besaya. Foto: Julián BG

El otro gran afortunado de aquel año sería el Parque Natural Saja-Besaya, comprendido entre las cuencas hidrográficas de los ríos homónimos y extendiéndose desde el Monte Río los Vados en el extremo norte, hasta los montes de Fuentes-Palombera y Sierra del Cordel (Campoo) en el límite sur. De esta forma, comprende los términos municipales de: Arenas de Iguña, Cabuérniga, Cieza, Hermandad de Campoo de Suso, Ruente y Los Tojos, además de la totalidad de la extensión de la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga. Con 24.500 hectáreas, es el Parque Natural de mayor extensión de la región, siendo el 97,68% de utilidad pública. El único núcleo urbano asentado dentro del parque es el conjunto histórico de Bárcena Mayor, uno de los pueblos más bonitos de la comunidad. En la zona sur del parque es posible observar al oso pardo cantábrico.

Cantabria solo tendría que esperar un año para añadir otro nombre a esta lista. El Parque Natural Macizo de Peña Cabarga, enclavado al sur de la bahía de Santander, en plena Sierra de la Gándara, posee 2.588 hectáreas repartidas entre los municipios de Liérganes, Penagos, Medio Cudeyo, y Villaescusa. Asimismo, incluye el karst de Cabárceno, declarado Punto de Interés Geológico (PIG). Las minas de Peña Cabarga aparecen marcadas durante la Edad Moderna y, especialmente, entre los siglos XVII y XIX por la ubicación en La Cavada y Liérganes de la primera siderurgia y fábrica de artillería de España. Este macizo cuenta con uno de los miradores más famosos del lugar, localizado a 569 metros de altura, y utilizado en varias ocasiones como fin de etapa de la Vuelta.

Parque Natural de los Collados del Asón
Parque Natural de los Collados del Asón

Antes de despedirse del milenio, ‘la Tierruca’ recibiría otra vez este honor. Sería en 1999 con el Parque Natural de los Collados del Asón, también incluido en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Cantabria. Está situado en plena Cordillera Cantábrica, al sudeste de la región, y cuenta con una superficie de 4.740 hectáreas. Esta zona ha estado tradicionalmente muy despoblada, lo que ha propiciado que el grado de naturalidad del conjunto sea elevado. El pequeño barrio de Asón (en el municipio de Soba) es el único núcleo de población que se encuentra dentro de los límites del parque.

Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel
Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel

Por último, es imposible no nombrar al archiconocido Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, principal humedal de la Cornisa Cantábrica y miembro de la prestigiosa lista Ramsar, donde están incluidos los espacios de este tipo más importantes a nivel internacional. Fue declarado Reserva Natural en 1992 y reclasificado como Parque Natural en 2006. Ocupa 6.678 hectáreas repartidas entre los municipios de Ampuero, Argoños, Arnuero, Bárcena de Cicero, Colindres, Escalante, Laredo, Limpias, Noja, Santoña y Voto.​ Este enclave es utilizado por aves migratorias, procedentes del norte y el centro del continente, en su desplazamiento hacia tierras más cálidas. Hasta la fecha, en este espacio se han observado 121 especies de aves ligadas al medio acuático.

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