miércoles. 05.10.2022

El hojaldre forma parte de la cultura gastronómica de Cantabria, ya que es uno de los estándartes culinarios más representativos de la comunidad para propios y extraños. Y en una época tan dulce como es la navideña, no podía faltar este manjar encima de la mesa. A los clásicos turrones, pastas y bombones siempre les acompaña el hojaldre, ya sea en forma de tarta o de polkas (entre otras). Es capaz de hacer las delicias de los paladares más exquisitos, ya que admite recetas tanto para dulce como para salado. En Cantabria encontramos varios obradores que preparan esta masa crujiente.

La Confitería Blanco en Torrelavega lleva en pie desde que en el año 1898 Ángel Blanco abriese la primera tienda en la céntrica calle Consolación

En la cuenca del Besaya está una de las casas que más tiempo lleva preparando este alimento, se trata de la Confitería Blanco en Torrelavega, la cual lleva en pie desde que en el año 1898 Ángel Blanco abriese la primera tienda en la céntrica calle Consolación. Desde entonces hasta el día de hoy, el negocio ha salido adelante gracias a cuatro generaciones de la familia Blanco, la cual ha ido trasmitiendo de padres a hijos esta tradición artesanal, ya que todos sus productos se “bañan a mano”. Entre sus especialidades encontramos la tarta de hojaldre almendrada, tarta de manzana, almendrados, polkas y palmeritas de chocolate con leche entre otras muchas delicias.

En la misma villa comparte devoción la Confitería Santos. Un próspero negocio que abrió Luis Santos Fernández en el año 1953 en la Calle Consolación de Torrelavega y que 29 años después le permitió abrir una tienda más en la misma calle. Al igual que la confitería Blanco, la familia Santos ha cedido el testigo a las generaciones venideras, que han expandido el negocio hasta Madrid, donde abrieron una tienda en 2017.

Para potenciar el hojaldre y convertirlo en un icono culinario de la provincia y de la comunidad, se creó la Cofradía del Hojaldre y la Feria del Hojaldre, la cual se festeja la última semana de las Fiestas de la Virgen Grande y que sirven para reforzar este manjar como elemento básico de la gastronomía cántabra.

Por otro lado, en Cabezón de la Sal se encuentra la que fuese la pastelería “Pedro”, fundada por Pedro Gutiérrez en el año 1976 y que se ha convertido en “Las hijas de Pedro”, que tomaron el relevo de un oficio que su padre les dejó como su mejor legado. Aquí están como productos representativos de la casa los palucos de Cabezón, las cocadas o las galletas de mantequilla.

También en este pueblo está la Confitería Milhojas, dedicados a este negocio desde el año 1998. Aquí encontramos algunas especialidades como su producto estrella, el hojaldre caramelizado, y la variante de hojaldre caramelizado con fresas y nata.

Si nos desplazamos hasta Santander nos podemos encontrar la Confitería Hojaldres, fundada por Germán Erquicia Santamaría, quien tuvo una intensa formación como hostelero a lo largo de 18 años en el obrador de la ya mencionada Confitería Santos de Torrelavega. Así, en el año 1994 abrió una tienda en Santander, donde la especialidad son  las polkas, los almendrados y, por supuesto, la tarta de hojaldre. Cuenta con dos establecimientos, uno situado en la calle Marqués de la Hermida en Santander y el otro en la calle Joaquín Cayón de Torrelavega.

Sin lugar a dudas cualquiera de estos obradores ofrece un producto de calidad y un bocado crujiente que apetece en cualquier momento del año. ¿Y a ti, cuál te gusta más?

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