domingo 17/10/21
POLÍTICA

El reencuentro de dos viejos conocidos

Rajoy era portavoz del Gobierno español y De la Serna era jefe de Gabinete de la Consejería de Medio Ambiente de Cantabria durante los días del ‘Prestige’.

Íñigo de la Serna y Mariano Rajoy
Íñigo de la Serna y Mariano Rajoy

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y su nuevo ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, son dos viejos conocidos: Rajoy era vicepresidente primero del Gobierno español, presidido por José María Aznar, y De la Serna era jefe de Gabinete de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno cántabro durante los días del ‘Prestige’, el petrolero monocasco que el 19 de noviembre de 2002 se hundió frente a las costas gallegas originando un vertido de fuel que causó una catástrofe ecológica sin precedentes en la costa cantábrica y cuya gestión política marcó el principio del fin de aquel Gobierno del PP.

El primer portavoz del Gobierno de Aznar para la catástrofe del ‘Prestige’ fue Arsenio Fernández de Mesa (delegado del Gobierno español en Galicia desde 2000 hasta su destitución en 2003 y que llegó a estar imputado en el caso), aunque fue sustituido por Rajoy, quien llegó a referirse al vertido de fuel como “pequeños hilitos solidificados con aspecto de plastilina”, en cuanto el actual presidente del PP y del Gobierno fue designado coordinador del gabinete de crisis por el propio Aznar. Cuando en 2011 accedió a la Presidencia del Gobierno español, Rajoy nombró a Fernández de Mesa director general de la Guardia Civil, cargo que aún ocupa.

Por su parte, De la Serna fue de 1999 a 2003 jefe de Gabinete de José Luis Gil, consejero de Medio Ambiente del Gobierno cántabro PP/PRC que de 1995 a 2003 presidió José Joaquín Martínez Sieso y vicepresidió el actual presidente autonómico, Miguel Ángel Revilla.

La Consejería de Medio Ambiente de aquel Gobierno invirtió más de 65 millones de euros en las operaciones de limpieza del chapapote del ‘Prestige’ que llegó a la costa cántabra y el Tribunal de Cuentas detectó “irregularidades” en su gestión (fundamentalmente, compras indiscriminadas de material y subcontrataciones de personal que costaron el doble que las contrataciones directas) y no encontró justificación a los casi 31 millones de euros de gastos aflorados durante 2005.

Gil y su delfín De la Serna fueron las cabezas visibles de la gestión de aquellas operaciones de limpieza. El primero es hoy consultor del Banco Mundial para temas de medio ambiente. El segundo, el nuevo ministro de Fomento del Gobierno de Rajoy.

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