martes. 23.04.2024

Peregrinaje, paisajes, pueblos, gastronomía... Hay millones de motivos por los que viajar a Cantabria. Y, como es habitual, National Geographic ha destacado encantos de esta región en concreto sus ermitas. ¿Conoces las más épicas?

ERMITA DE SANTA ANA EN CASTRO URDIALES

Levantada sobre una roca, se reconstruyó en el año 1926 en estilo regionalista y se volvió a edificar en 1941, al haberse visto afectada por una galera. Es de planta rectangular y está abierta al exterior a través de un pórtico adintelado sostenido por pilares de sección cuadrada.

Castillo-Faro de Santa Ana, Castro Urdiales
Castillo-Faro de Santa Ana, Castro Urdiales

En los años 2001 y 2003 se realizaron excavaciones arqueológicas en las que se descubrieron evidencias de edificaciones anteriores sobre el peñón. Se recuperaron más de 1000 objetos arqueológicos, algunos de los cuales ponen de manifiesto que aquí se alzó una edificación de la época romana, derruida para la realización de edificaciones posteriores.

ERMITA DE SANTA JUSTA EN UBIARCO

Cerca de uno de los pueblos más bonitos de Cantabria, Santillana del Mar, esta ermita fue construida aprovechando un hueco en el acantilado de la ensenada de modo que bastaron levantar dos paredes de mampostería para crear el espacio. Hay que  recorrer un sendero que discurre mirando al mar para acceder a la misma.

Playa de Santa Justa, en Ubiarco
Playa de Santa Justa, en Ubiarco

ERMITA DE SANTA LUCÍA EN COMILLAS 

La ermita de Santa Lucía, posee un carácter eminentemente popular con una buena imagen de la patrona, fue realizada por donación de los pescadores. Estos acudían a escuchar misa, a primeras horas, antes de salir a la mar. Es de gran simplicidad en planta y alzado, con cubierta a dos aguas, la puerta principal de madera y precedida por un pequeño porche. Destaca una pequeña campana que sonaba cuando las condiciones atmosféricas eran adversas.

ERMITA DE LA VIRGEN DEL MAR

Templo que guarda a la patrona de Santander está situada en la Isla del mismo nombre situada en San Román de la Llanilla, Santander. Ha sido destruido en varias ocasiones por la fuerza del Mar Cantábrico, especialmente al final del siglo XVII.  La ermita primitiva data de 1.400.

Además de la capilla, a la que se accede desde la nave, tiene otro cuerpo, añadid en 1696. En 1712 se contrató el retablo mayor, en el que intervinieron de una u otra manera Juan de Herrera Coterillo, Juan de la Puente Agüero y fray Pedro Martínez de Cardeña.

Cientos de personas festejan la Virgen del Mar en esta ermita cada mes de junio
Cientos de personas festejan la Virgen del Mar en esta ermita cada mes de junio

La imagen de la Virgen del Mar es un talla gótica  (siglos XIII/XIV), y conserva la tradición iconográfica del período románico. Su figura sedente en un sitial bajo, con el Niño sentado sobre sus rodillas en la parte central, mide 55 centímetros.

ERMITA DE SAN PEDRUCO EN NOJA

Coronando la Isla de “San Pedruco”, fácilmente visible desde la costa, aún se conservan los restos de una antiquísima ermita, muy querida por los nojeñós, rodeada del huerto que usaban los frailes.

Antiguamente, la imagen del patrono de la Iglesia, San Pedro ad Víncula, presidía la ermita de “San Pedruco”. Eran tiempos de romerías en barco a la isla para trasladar el santo hasta la iglesia de Noja, con procesiones de rogativas, tanto para pedir lluvia en época de sequía, como para rogar su cese cuando arruinaba las cosechas.

Ermita de San Pedruco de Noja
Ermita de San Pedruco de Noja

La ermita de San Pedruco tiene difícil acceso dentro de la isla, al estar rodeada de centenarias y enmarañadas higueras, que impiden avanzar si no es a golpe de machete, por túneles de arbustos.

ERMITA DE LA VIRGEN DE LA BARQUERA

Se ubica en el municipio cántabro de San Vicente de la Barquera, junto a las aguas del mar Cantábrico.Fue construida en la Edad Media, siendo las primeras referencias escritas conservadas del siglo xv.

En su interior se venera la imagen de la Virgen de la Barquera, patrona del municipio, la cual según la leyenda llegó a ese lugar en un lejano un martes de Pascua florido, a bordo de una pequeña embarcación, sin tripulación ni velas ni remeros la cual durante años hizo el milagro la dirección del viento futuro de los marineros. En recuerdo de estos sucesos se celebra la popular fiesta de La Folía, de interés turístico nacional. El 9 de julio de 1982 se incoó expediente para la declaración del edificio como monumento histórico-artístico.

Un recorrido por las seis ermitas más épicas de Cantabria
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