martes 30/11/21
ISLAMOFOBIA

Las otras ‘perlas’ del jefe del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Santander

“El problema, entérese usted, es que la Iglesia se está muriendo de vieja y no la va a rejuvenecer ningún cardenal ni Papa que venga a casar a los homosexuales, a dar la comunión a los adúlteros, a permitir decir misa a las mujeres y a convertir las mismas misas en guateques o círculos donde todo absolutamente se ventile por el principio de un hombre/una mujer un voto”, aseveraba hace dos años Enrique Álvarez, que ahora ha afirmado que “urge restaurar la religión de Cristo y limitar al máximo la de Mahoma”, porque, como el “marxismo”, que “llevaba dentro de sí una carga inmensa de odio y de crueldad”, todo el Islam es “malo y perverso”.

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Enrique Álvarez

El jefe del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Santander, Enrique Álvarez, ha afirmado que “urge restaurar la religión de Cristo y limitar al máximo la de Mahoma”, porque, como el “marxismo”, que “llevaba dentro de sí una carga inmensa de odio y de crueldad”, todo el Islam es “malo y perverso”. Así se ha expresado Álvarez en su artículo ‘El Islam y el Mal’, publicado el martes en ‘El Diario Montañés’. Pero el jefe del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Santander tiene otras ‘perlas’, y las que siguen son algunas de ellas, seleccionadas de sus artículos publicados en el diario digital ‘claudioacebo.com’.

‘Cuando a pensar se le llama odiar’ (07/07/17):

“Dichosos los tiempos en que nos quejábamos del relativismo. Porque bien puede decirse que su hora ya ha pasado. Henos aquí metidos de lleno en una nueva época de feroz absolutismo, en lo ideológico y en lo político. Bien lo comprobamos estos días, sin ir más lejos, con las celebraciones del ‘World Pride’, Orgullo Gay, o fiestas mundiales de la libertad/diversidad sexual, que ya no tienen suficiente con una sola jornada o solemnidad y se van convirtiendo en una novena. Lo más llamativo de este año, en dichas fiestas, ha sido la presencia política, la unanimidad política. Ni una discrepancia ni un matiz diferenciador. En España al menos, todos los partidos han participado, se han sumado sin rechistar, han perdido el culo por aparecer junto a la gran bandera iridiscente. También ese partido, ese gran partido que dice representar a los españoles de ideario conservador y del humanismo cristiano”.

“Un paseo triunfal es lo que ha sido, entre otras cosas, la fiesta del Orgullo Gay 2017. Vencida toda resistencia”

“Sí, hemos retornado al absolutismo, al imperio de lo dogmático, al pensamiento único. Pero hay otra cosa llamativa en las celebraciones de este año. Y es que han sido menos faltonas. Este año las huestes y sus caudillas y caudillos, los manifestantes por la libertad y la diversidad, no han ido propiamente contra nadie, no se han visto ataques ni escarnios a ninguna institución. ¿Se han vuelto ellos mismos más tolerantes y respetuosos? No lo creemos. Más bien es que se han quedado sin nadie a quien combatir y escarnecer. No han tenido ya la menor oposición. ¿Qué autoridad, civil o religiosa, qué jerarquía, qué voz autorizada se ha alzado en alguna parte para ponerles el menor pero? Esto se llama paseo militar, o triunfal. Un paseo triunfal es lo que ha sido, entre otras cosas, la fiesta del Orgullo Gay 2017. Vencida toda resistencia. (Miento: un párroco de Hospitalet de Llobregat se atrevió a declarar en su homilía dominical que los actos homosexuales son un pecado grave contra la castidad y hasta hizo una cita al respecto de San Pablo; pero ya se ha ocupado de él la fiscalía correspondiente, a requerimiento de la Generalitat, y ha sido incriminado por delito de odio)”.

‘Apariciones y desapariciones’ (17/05/17):

“Hoy se cumplen cien años del fenómeno religioso más resonante del siglo XX: las apariciones de la Virgen María en la aldea portuguesa de Fátima. Allí, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, la Virgen no sólo dijo sino que predijo e hizo, y todo lo que predijo se cumplió, y todo lo que hizo quedó perfectamente hecho. Claro que lo importante, se me dirá en seguida, no fue el milagro del sol y otros fenómenos extraordinarios constatados de modo incuestionable; ni siquiera las predicciones sobre el final de la Primera Guerra Mundial y el comienzo de la Segunda, y sobre el abismo de horror que representó para el mundo la revolución soviética. Lo importante fueron los frutos de aquella manifestación mariana: lo realmente asombroso de Fátima fue la recristianización de Portugal, el país más sometido de toda Europa a la opresión del laicismo masónico”.

‘La vida que se aleja’ (02/03/17):

“Hasta hace no muchos años, si la memoria no nos engaña, vivíamos en una sociedad donde había mucha autoridad. Demasiada, tal vez. Los policías en la calle eran muy temidos. Los jefes en el trabajo intimidaban lo suyo. Los profesores y los padres mandaban una exageración. También los hombres mandaban sobre las mujeres, o al menos, ellas eran menos libres que ellos: tenían mucha menos libertad para trabajar y desenvolverse en el mundo. Demasiada autoridad, sin duda, aunque habría que admitir un hecho: era una autoridad de carácter personal. Quienes la ejercían eran personas individuales, seres de carne y hueso. Y eso significaba, entre otras cosas, que los sometidos a la autoridad podían hablarle de tú a tú, podían dialogar con ella, por poca humanidad que hubiera en el jefe, en el marido, en el padre, en el policía. Hoy, nos hemos liberado en gran medida de los lazos o grilletes que suponía para nosotros aquella red de autoridades, y, sin embargo, la sensación que domina en el mundo es que el hombre –y más aún la mujer– está muy lejos de haber alcanzado esa libertad y autonomía completa que debían de traernos la felicidad. Tras los brotes revolucionarios de la segunda mitad del siglo XX, brotes que no llegaron ni a triunfar ni a fracasar del todo, el mundo parecer hallarse atrapado en una dinámica de lucha permanente por la liberación y por la igualdad plenas, que ya están aquí pero todavía no, como el Reino de los Cielos anunciado en el Evangelio”.

“Las activistas aprietan y aprietan, cada vez más excitadas por el espectáculo de la infelicidad de tantas mujeres agobiadas”​

“La igual libertad, la igual dignidad y los iguales derechos hace tiempo que están conseguidos. Pero, como los números de las estadísticas dicen que aún se está lejos del empate, las activistas aprietan y aprietan, cada vez más excitadas por el espectáculo de la infelicidad de tantas mujeres agobiadas por la doble carga laboral y doméstica. Y son incapaces de aceptar, o siquiera de ver, que a lo mejor en estos momentos lo que la Humanidad está necesitando con urgencia no es la igualdad en las estadísticas y la paridad en los cargos profesionales sino hacer entre todos que la vida familiar vuelve a ser posible, que ya casi no lo es. O simplemente que sea posible la vida misma. Al menos una vida en la que quienes nazcan mañana puedan ser acogidos maternalmente como lo fuimos nosotros y nuestros padres y los padres de nuestros padres”.

‘Elegido por el pueblo’ (06/02/17):

“Para quienes hayan leído literatura moderna acerca de la figura apocalíptica del Anticristo (piénsese, por ejemplo, en la famosa novela ‘El Señor del Mundo’ (1907) del escritor inglés R.H. Benson, muy recomendada por el Papa Bergoglio), es evidente que Obama tenía un perfil cercano a esa figura, por su apariencia filantrópica y sus efectos nefastos para el cristianismo en el mundo. Pero el que ha venido detrás de él, ¿con qué figura se corresponde? Sinceramente, nadie lo sabe aún. Ahora mismo, nadie puede decir si el final del bello Obama y la llegada a la Casa Blanca de este personaje de tan fea y bestial apariencia supondrá sólo un paréntesis en el avance inexorable de la humanidad hacia la extinción gradual del alma (y hacia el mundo feliz huxleiano) o más bien la entrada en un tiempo en que la maduración escatológica de la Historia se va a hacer a golpe de catástrofes materiales y ya no sólo de vaciamientos espirituales”.

‘La Iglesia que quiere Nieves’ (17/10/16):

“El problema es que la Iglesia se está muriendo de vieja y no la va a rejuvenecer ningún cardenal ni Papa que venga a dar la comunión a los adúlteros”

“La Iglesia no está para muchas bromas, amiga Nieves. Esa Iglesia de la parroquia del Padre Ángel García Rodríguez (yo la he visitado), es justamente la Iglesia que querría Pablo Iglesias, la iglesia que, a trueque de cultivar una caridad folclórica y mediática, una caridad social que no pasa de gesticulante, reniega de todo cimiento teológico e histórico. Es la Iglesia del relativismo, de todo el mundo es bueno, de sólo es malo es el que pretende proclamar una verdad universal. Yo he oído al Padre Ángel García Rodríguez decir con voz conmovedoramente meliflua que los terroristas islamistas no son diabólicos, ni siquiera malos, sino que simplemente están equivocados. Pues si sólo están en un error intelectual, ¿por qué no invitas a unos cuántos a tu parroquia de San Antón y les lees las Bienaventuranzas?. La Iglesia no está para bromas populistas ni asamblearias, señora periodista. El problema del catolicismo en este año de gracia no es que los obispos, muchos obispos, sigan diciendo que la caridad que no procede de la verdad ni es caridad ni lleva a ninguna parte. El problema, entérese usted, es que la Iglesia se está muriendo de vieja y no la va a rejuvenecer ningún cardenal ni Papa que venga a casar a los homosexuales, a dar la comunión a los adúlteros, a permitir decir misa a las mujeres y a convertir las mismas misas en guateques o círculos donde todo absolutamente se ventile por el principio de un hombre/una mujer un voto”.

‘La miseria de la democracia’ (10/02/16):

“Soy lo bastante mayor como para haber anhelado que España tuviera un régimen democrático cuando carecía de él. Y no sólo porque me dejase arrastrar por el viento de la opinión pública, que en 1974, tras el asesinato de Carrero Blanco, clamaba ya manifiestamente por el final de la llamada “democracia orgánica”, sino porque desde primer curso de Derecho me ilusionaba de veras que España pudiera contar con un régimen de libertades públicas y con una ley de partidos que no excluyera a ninguno. Celebré, como casi todo el mundo, la muerte de Franco, voté en diciembre del 76 a favor de la Ley para la Reforma Política, y en las primeras elecciones democráticas, las de junio del 77, fui uno de los ochenta o cien leoneses que votaron al partido de Joaquín Ruiz Jiménez (Izquierda Democrática). Pero ya en diciembre de 1978, al aprobarse nuestra Constitución, me vi en el grupo de los ocho mil o diez mil santanderinos que no lo vieron claro y prefirieron abstenerse en el referéndum. Dos cosas fundamentales me contrariaban del texto constitucional: la supresión de Dios y de la ley natural como fuente del poder político, so pretexto del principio de aconfesionalidad del Estado, que, aunque paliada por el reconocimiento a la Iglesia Católica, auguraba ya la resurrección del laicismo ciego y excluyente que había lacerado a este país en los años de la II República; y la semilla de la disgregación de España, que no otra cosa era el modo en que quedó regulada la organización territorial del Estado”.

“(…) Habría que preguntarse quién tiene entonces la culpa. Pero habría que preguntarse también de qué nos sirve esta democracia, con su sistema tan campanudo de libertades públicas, y con su pluralismo político tan coloreado, si al fin no nos libra de vernos regidos y maltratados siempre por la misma clase de hombres rapaces e incompetentes, a los que ya no designa el dedo de un dictador sino el poder anónimo de unas estructuras y engranajes acaso más inhumano”.

‘Este nuevo dios omnipotente’ (09/12/15):

“Parece ya claro que Dios no cuenta nada, en todo caso, contaría Alá, que para ser tan espantajo como el resto de los dioses, al menos está todavía muy activo”

“Cualquiera que haya observado las distintas reacciones del mundo a la masacre perpetrada hace tres semanas en París habrá podido reparar en un curioso detalle: esta vez nadie ha citado a Dios a declarar sobre el caso. Menos aún le ha invocado nadie (fuera de los rezos y misas en algunos templos católicos) para pedir por las víctimas ni por los culpables, ni siquiera para impetrar que nos libre de esta horrible barbarie, que parece desbordar nuestras posibilidades de combatirla con eficacia. Quiero decir que nunca se había visto que una tragedia de tales características moviera tan escasamente el sentimiento religioso o la consideración teológica, al menos de los personajes públicos. Sólo nos han hablado de política, de historia y un poco también de economía. El propio Papa de Roma, que declaró inicialmente no entender que pudiera ocurrir una maldad así, proclamó más tarde que el terrorismo es consecuencia de la pobreza (se conoce que pasamos del materialismo histórico al materialismo demonológico). A primera vista, creo que los defensores del ateísmo podrían sentirse muy satisfechos: parece ya claro que Dios no cuenta nada en los grandes acontecimientos de la Humanidad. En todo caso, contaría Alá, que para ser tan espantajo como el resto de los dioses, al menos está todavía muy activo y conserva un tremendo poder de movilización. Así que hasta eso del silencio de Dios, que tanto cacareó la literatura del siglo XX, es cosa del pasado, cosa juzgada y obsoleta. En vano se interrogará o se increpará al inexistente —o indiferente— Ser Supremo sobre el porqué del mal. Dejémonos de fantasías antiguas y abordemos el problema y los hechos de nuestro tiempo con racionalidad pura y dura”.

‘Negra hora menos’ (19/08/15):

“Claro que, si la Iglesia ha de morir, morir al menos como institución pública, sería deseable que lo hiciera dignamente, quiere decirse, que muriera luchando con un poco de valor martirial. No todos los tiempos son buenos para la Ostpolitik; quizá ninguno lo sea en el fondo, si comparamos los frutos que obtuvo tras el Telón de Acero comunista el pacífico papa Roncalli con los del belicoso papa Wojityla, por más que ahora haya venido el papa Bergoglio a recuperar aquella política de paz. Y por cierto, ¿es ya tiempo para evaluar los frutos de la Ostpolitik bergogliana? En España, sí: aquí tenemos a la puerta la denuncia de los acuerdos Iglesia-Estado, aquí tenemos la religión católica camino del basurero en nuestro sistema educativo. Cantabria es pequeñita, pero en materia de catolicismo tiene al menos una cosa grande: Santo Toribio de Liébana. Y ahí se acerca otra vez el Año Jubilar que ya está afilando los dientes a nuestro gobierno autónomo. ¿Qué tal si el obispado se plantea una separación total de lo espiritual y religioso de lo político y lo turístico en el gran evento del Lignum Crucis? ¿Qué tal si al Sr. Revilla y a la Sra. Tezanos se les trata meramente como a ciudadanos, como a unos ciudadanos más? ¿Qué tal si se les invita a que rectifiquen su política anticatólica, y qué tal si, de no hacerlo, la Iglesia se plantea expulsar esta vez a los mercaderes del templo?”.

‘Islamofobia y otros miedos’ (13/04/15):

“(…) Es la historia de cómo va penetrando la religión islámica en nuestro mundo. Por un lado, el atroz terrorismo de los yihadistas de una u otra progenie. Por otro, el sentimiento de que un día nosotros fuimos cruzados, matamoros e inquisidores y de que la historia no nos ha perdonado eso”.

“Así que ése es el panorama: de una parte, el terror al avance entre las juventudes de Europa y de Oriente próximo de la locura yihadista, y de otra, el miedo psicológico y moral –¡la mala conciencia!– a que nos tilden de islamófobos, miedo que nos lleva a los europeos y a nuestros dirigentes a este proceso de 'reconciliación', que es notablemente similar al del Estado español en su relación con el nacionalismo territorial (1977, 1978): promover todo lo posible el Islam, mostrar que es una religión de paz, y al mismo tiempo no promover nada el cristianismo, relegarlo lo más posible a las sacristías. Todo para quitar argumentos a los que asesinan, a ver si dejan de asesinar”.

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