lunes 6/12/21

Noja celebrará del 9 al 11 de marzo el 374 aniversario de la concesión por parte del rey Felipe IV del Privilegio de Vara, una distinción que al hasta entonces conocido como lugar le valió el título Villa y su independencia de la Junta de Siete Villas.

El Ayuntamiento ha querido rememorar un año más esta efemérides, acaecida en 1644, con un amplio programa que recreará aquella época y en el que no faltarán las escenificaciones históricas, los espectaculares torneo de caballeros y los juegos de banderías, entre otros eventos.

Así lo ha avanzado el alcalde, Miguel Ángel Ruiz Lavín, que ha destacado el creciente interés que la conmemoración de este hecho histórico despierta entre vecinos y visitantes.

Un auténtico viaje en el tiempo para disfrutar en familia que se iniciará el viernes, día 9, a las 18 horas, con la apertura en la plaza de la Villa, eje central de todas las celebraciones, de un mercado y poblado de época amenizado por músicos y bailarines.

El ambiente festivo se extenderá a lo largo de todo el fin de semana con actuaciones teatrales, conciertos, exposiciones de oficios y costumbres y la recreación el sábado, a las 12,30 horas, de la llegada de Felipe IV y su séquito de abanderados para hacer entrega de la Real cédula del Privilegio de Vara, una representación en la que, como ha recordado con orgullo Ruiz Lavín, “los nojeños participan cada vez de una forma más activa”.

Además, durante las tres jornadas se sucederán actividades y juegos para todos los públicos. Tiro con arco y hachas, montaje de la armadura de un caballero, masterclass de danzas medievales y diversos talleres darán contenido a esta celebración en la que tampoco faltará una ludoteca para los más pequeños.

PRIVILEGIO DE VARA

El lugar de Noja, que es como así se llamaba en el siglo XVII, solicitó al rey Felipe IV el poder de nombrar a sus propios alcaldes entre sus vecinos para que no mandase en ellos los alcaldes de Siete Villas, porque, como no eran nojeños, aprovechaban cualquier oportunidad para sancionar o multar las faltas más tontas que cometían y, de esta forma, recaudar dinero.

El 9 de marzo de 1644, Felipe IV concedió a este pueblo la merced de la vara, el llamado ‘Privilegio de Vara o de villazgo’ (por la vara del alcalde y por la categoría de villa). Esta distinción les permitió a partir de entonces poder nombrar sus alcaldes y llevar las riendas de su propio gobierno, es decir, gobernándose a sí mismos, igual que se hace ahora, sin depender de la Junta de Siete Villas.