sábado. 24.02.2024

Hablar de María Blanchard es hacerlo de una de las artistas que protagonizaron la renovación plástica que se vivió en Paris a lo largo de las primeras décadas del pasado siglo XX. Nacida en Santander en 1881, se trata de una artista pionera de una generación de mujeres que vivió ligadas a la vanguardia. Todo, pese a encontrarse en un entorno abiertamente hostil, donde los hombres dominaban la escena.

La santanderina nació con un problema físico, a consecuencia de la caída que sufrió su madre embarazada al bajarse de un coche de caballos. Esta malformación resultante de una cifoescoliosis con doble desviación de columna, condicionaría parte de su vida. , y se convirtió, por méritos propios en una de las cántabras ilustres después de conseguir ser una más en el agitado ambiente de Montparnasse. Nacida en una familia burguesa, se formó en Madrid, donde obtuvo dos becas consecutivas para trasladarse a la capital francesa, primero con Anglada Camarasa y después con Van Dongen.

Se desligó del naturalismo decimonónico para explorar las corrientes modernas.

En 1915 se causó un enorme revuelo en el país después de que Ramón Gómez de la Serna incluyese su obra en la exposición ‘Los pintores íntegros’.

Un año después se mudaría a París donde lleva a cabo buena parte de su obra, aprovechando la explosión del cubismo, y situándose como una de las primeras figuras del movimiento.

NUEVAS CORRIENTES

Hablar de la pintura de María Blanchard en aquella época es hacerlo de un arte muy conceptual y austero. Posteriormente, en los años 20, decide explorar nuevas corrientes, volviendo al orden. Se trataba de un nuevo contexto histórico y cultural que nace tras el final de la Gran Guerra y que ofrece un discurso ampliamente nacionalista que aboga por la recuperación de la tradición y la historia, volviendo a lo más clásico.

RECONOCIMIENTOS

Su obra se expuso consiguiendo grandes críticas.  Posteriormente, se ve muy afectada por la muerte de Juan Gris, sumándose en una depresión que la hace buscar consuelo en la religión.

Aquí llega la etapa más mística de la artista, que estuvo cerca de entrar en un convento, idea que finalmente desechó.

Pese a que posteriormente su salud se deterioró fuertemente, la artista no dejó de pintar en ningún momento.

Su situación económica empeoró en el 29, con la llegada de varios miembros de su familia, de los que tuvo que hacerse responsable, algo que la melló aún más. 

El 26 de mayo de 1930, Paul Claudel llegó a su estudio, quedando impactado por ese cuadro al que dedicó en 1931 una poesía.

Posteriormente, fue elegida para participar en la muestra de arte francés que recorre varias ciudades de Brasil.

Fue también seleccionada para la exposición de Pintores Montañeses que se celebró en el Ateneo de Santander y que abrió sus puertas en agosto.

Su débil estado culminó el 5 de abril de 1932, en la capital francesa, donde tuvo un entierro sencillo en el cementerio de Bagneux, rodeada de familiares y compañeros.

RECONOCIMIENTOS

El pasado año, con motivo del 90 aniversario de su fallecimiento, se llevó a cabo un homenaje a su vida y carrera con diferentes actos.

Sin lugar a dudas se trata de una de las artistas más importantes e influyentes de la historia, no solo de Cantabria o España, sino de todo el pasado siglo en Europa.

Su trabajo perdura en el tiempo como un referente de la vanguardia y el rupturismo del siglo XX.

María Blanchard, emblema de la pintura española