miércoles 1/12/21

Son las seis de la tarde de un invernal día en Madrid. Mi amiga Paula y yo viajamos en metro dispuestas a aprovechar los últimos ‘chollos’ de las rebajas. Nuestro destino, unos grandes almacenes de Goya. Salimos de la boca de metro y el frío invade rápidamente nuestros huesos, pero sin embargo, un olor familiar llega a mí justo cuando ponemos un pie en la plaza de Salvador Dalí

Me dejo llevar por la intuición y comienzo a caminar siguiendo el rastro. Mi amiga, a pesar de su extrañeza, decide seguirme. Decenas de recuerdos se activan en mi mente a consecuencia del sabroso y placentero olor que llega hasta mí. Es una mezcla de nostalgia y alegría que me recuerda a mi niñez y a mi hogar.

Apenas doscientos metros después del comienzo de esta improvisada marcha llegamos a lo que parece ser la fuente del distinguido aroma. Confirmando mis sospechas, nos encontramos frente a una pastelería, y no tardo en darme cuenta de que no se trata de una cualquiera. Las letras del escaparate dicen que estoy ante la Confitería Santos. Intrigada por la coincidencia con el famoso establecimiento torrelaveguense no dudo en entrar y, para mi sorpresa, comprendo que se trata del mismo negocio, pero aquí, en Madrid.

Los madrileños “nos han acogido con los brazos abiertos”, comenta María Hedilla Santos

El reconocido sabor del hojaldre de Confitería Santos llegó a Madrid el pasado 7 de noviembre con el objetivo de mostrar a la gran ciudad los exquisitos productos que se elaboran en el norte del país, concretamente en Torrelavega.

Una nueva e intrépida aventura que ha situado a este comercio familiar en la céntrica calle Fernán González 13, próxima a la calle Goya, y que también puede servir como reclamo para acercar el turismo a nuestras tierras. Los madrileños “nos han acogido con los brazos abiertos”, comenta María Hedilla Santos, una de las actuales propietarias.

María Santos. Foto: edc

Se trata de un establecimiento que recibe cada mañana los productos horneados en el obrador de Torrelavega para elaborar las delicias del paladar a más de 400 kilómetros de distancia

No puedo resistirme y cuando es mi turno me lanzo a por el postre que tanto añoraba, la Tarta de la Casa. Un postre que se ha convertido en uno de los emblemas de esta confitería, además de un referente para todo el comercio pastelero. Animada por mi positiva respuesta, Paula escoge otro dulce para probarlo. 

FUNDADA EN 1953

Confitería Santos fue fundada en 1953 bajo el nombre de ‘Casa de las Polkas’. Especialistas en todo tipo de dulce y, sobre todo, en hojaldres, han convertido a la capital del Besaya en una referencia mundial de este producto. En el año 2000 nacía la Cofradía del Hojaldre para rendir un homenaje y aumentar la promoción de este típico dulce, uno de los grandes distintivos de la ciudad que el gremio lleva a cabo de forma artesanal.

Cartel de Confitería Santos en Madrid. Foto: edc

Uno de sus productos estrella son las polkas, unas láminas de hojaldre con grasa real, aunque tienen otros muchos dulces como las almendradas, los emparedados, las torrejas o los pasteles de manzanas. Todos ellos conversando su seña de identidad: el hojaldre. 

Además de estos productos típicos, el obrador también elabora otros postres originales como los hojaldritos, unas deliciosas piezas de hojaldres que puedes encontrar rellenas de anchoa y queso azul, con ventresca  y crema pimientos o setas y foie, entre otros.

La fama de esta confitería que ha pasado por tres generaciones se debe a la exquisitez de sus productos, pero también al trato familiar y distendido

Sin ninguna duda la fama de esta confitería que ha pasado por tres generaciones se debe a la exquisitez de sus productos, pero también al trato familiar y distendido que tienen con sus clientes.

Interior de la Confitería Santos en Madrid. Foto: edc

Ser diferente en este sector es muy complicado, sin embargo, Confitería Santos lo ha conseguido a base de trabajo, esfuerzo y creatividad en todos sus productos. El carisma y la profesionalidad de este negocio se han mantenido intactos desde más de 60 años, unos valores que Luis Santos supo inculcar a sus hijos, y estos a los suyos, para conservar intacta una empresa que ahora desembarca en el mercado madrileño, un mercado muy competitivo que no tardarán en conquistar.

Con mi amiga Paula ya lo han conseguido. “¡Qué rico! A mi madre le va a encantar”, afirma tras probar el dulce elegido.

Yo, por mi parte, os invito a que os acerquéis a Confitería Santos, ya sea en Torrelavega o en Madrid, para que también podáis disfrutar del maravilloso sabor de su hojaldre.

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