lunes. 04.07.2022

El deporte es una superación constante, una actividad que nos hace mejorar cada día y superar marcas, algo para lo que muchas veces es necesario agudizar los cinco sentidos, pero hay ocasiones en las que el ser humano, a pesar de las barreras que pueda poner la vida, saca lo mejor de sí mismo y es capaz de todo. Este es el caso de Juanma Ramajo, un joven invidente que en el año 2020 se subió a un monopatín en el nuevo Life Skate Farm en Santander, donde comenzó a dar clases bajo la atenta mirada de su profesor, quien asegura que es un alumno muy aplicado.

Para muchos la idea de patinar sin ver es algo imposible

Para muchos la idea de patinar sin ver es algo imposible, pero “para mí patinar sin ver evidentemente es más difícil que para el resto, pero no tanto porque yo no veo el resto del día, entonces es como hacer cualquier otra cosa”, apunta Juanma. Obviamente esto entraña más dificultad para él que para cualquier otro deportista, pero para ponerse al mismo nivel que los demás simplemente practica más, ya que no puede fijarse en los gestos ni las posturas de otras personas. Por ello, su técnica de entrenamiento consiste en el “prueba-error” hasta que aprende a moverse sobre el skate. Unos comienzos que no han sido fáciles porque “el suelo es bastante duro, sobre todo al principio porque haces muy poco, te caes muchas veces y tienes la sensación de no avanzar”.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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No obstante, Juanma tiene que “conocer el terreno” antes de deslizarse por las rampas. Para ello se fía de su oído, pero no siempre es infalible. “Yo voy con el bastón por delante, pero como llevas cierta velocidad no puedes reaccionar sobre la marcha. Cuando voy caminando, tocó algo con el bastón y lo esquivo, aquí no”, explica Juanma. En otras ocasiones, lleva un altavoz bluetooth que hace las veces de límite del circuito: “el sonido te da una orientación general, yo por ejemplo cuando voy a otro skate park me pongo música y situó el altavoz en un punto, entonces yo sé que no puedo pasar de donde está el altavoz”.

Pero a pesar de todas las dificultades que pueda tener este deporte, Juanma se lo recomienda a todo el mundo aunque “no todo el mundo va a progresar a la misma velocidad, no todos los deportistas tienen porque hacer trucos espectaculares, al final cada uno tenemos nuestro ritmo”. Pero no deja de calificarlo como un “deporte duro y poco agradecido porque parece que no avanzas pero es muy bonito, tiene un componente de velocidad y de adrenalina”.

 

SURF ANTES QUE SKATE

Juanma no era nuevo en esto de subirse a una tabla. Desde el año 2019 este joven se atrevió a zambullirse en el mar con su tabla gracias al programa de surf adaptado. En la playa de Somo cogió sus primeras olas y se aficionó a este deporte que le ha llevado a estar en el Campeonato de España y luego en el Campeonato del Mundo en California.

 

Aunque el surf pudiera antojarse más complicado debido a la inmensidad del mar y la fuerza de las olas, para Juanma “el agua no duele tanto, pero si te caes puedes hacerte daño. Si tú te caes haciendo skate te puedes poner de pie, en el agua tú te caes y te pones de pie cuando la ola quiera dejarte salir”.

Sin duda este es un ejemplo de superación, de seguir adelante a pesar de todo y de como el ser humano no tiene límites.

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