domingo. 04.12.2022
ARQUEOLOGÍA

Halladas en La Garma las evidencias más antiguas de la presencia humana en Cantabria

Ontañón destaca que las evidencias humanas halladas son de las pocas de Europa y no se descarta encontrar restos aún más antiguos.

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Miembros del equipo multidisciplinar que trabaja en la zona arqueológica de La Garma

El equipo multidisciplinar que trabaja en la zona arqueológica de La Garma ha encontrado en esta cueva, durante la campaña 2018, las evidencias más antiguas de la presencia humana en Cantabria. El hallazgo se ha producido en el exterior de La Garma A, una de las diez cuevas documentadas hasta ahora en la colina de Omoño, en el municipio de Ribamontán al Monte. Se trata de un depósito arqueológico correspondiente a ocupaciones de una especie humana más arcaica que la nuestra e incluso que el Hombre de Neandertal, probablemente el Homo heidelbergensis, la especie representada en la famosa Sima de los Huesos de Atapuerca. En el yacimiento se han encontrado abundantes restos de los animales procesados por aquellas poblaciones –incluyendo el elefante extinguido Palaeoloxodon antiquus– y de las herramientas de piedra que utilizaban, entre las que destacan varios bifaces. Las dataciones obtenidas por diversos métodos (series de Uranio, OSL y racemización de aminoácidos) parecen indicar que este yacimiento se ocupó hace cerca de 400.000 años, lo que lo sitúa entre las más antiguas evidencias de la presencia humana en la región cantábrica, ha informado el Gobierno de Cantabria.

Dentro de este programa, destaca la realización de un mapa de alta resolución en 3D del campo magnético de los suelos magdalenienses de la Galería Inferior

Estos hallazgos se enmarcan dentro del proyecto promovido y financiado por la Consejería de Cultura que ha continuado este año con los diversos programas de investigación y de conservación actualmente en marcha, fundamentalmente en los yacimientos denominados La Garma A, Galería Inferior, Nivel Hidrostático y Galería Weitzman-Kreger, que cuentan con el apoyo del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria y de la Stuart Weitzman Foundation. Dentro de este programa de investigación arqueológica, conservación y puesta en valor de la Zona Arqueológica de La Garma, destaca la realización de un mapa de alta resolución en 3D del campo magnético de los suelos magdalenienses de la Galería Inferior. Se trata de una técnica novedosa, empleada hasta ahora en muy pocos sitios, que permite localizar las trazas no visibles de fuego y otros indicios de actividad humana. Hasta ahora no se había aplicado esta técnica en ningún lugar del mundo a una escala comparable y está permitiendo desvelar la localización de un rasgo "fantasma" en ese campamento de hace 16.000 años, los hogares en torno de los cuales los magdalenienses organizaron el espacio doméstico y desarrollaron el grueso de su actividad cotidiana.

Por otro lado, algunas de las piezas pertenecientes a la extraordinaria colección de arte mueble paleolítico procedente de la Galería Inferior, una de las más importantes de Europa, se han podido contemplar en varias exposiciones de relevancia. Así, la escultura en forma de oso de la Zona IV en el Museo de Arqueología Nacional de Francia y en el Laténium (Parque y Museo de Arqueología de Neuchâtel, en Suiza), el contorno recortado de la Zona IV en el Museo Arqueológico de Alicante y la falange con representación de uro de la Zona I en la gran exposición conmemorativa del 150 aniversario del Museo Arqueológico Nacional, para la que se seleccionaron los objetos más relevantes de la Arqueología española.

Durante la actual campaña de 2019 se prevé continuar con la excavación de las ocupaciones del Paleolítico Inferior, explorando la posibilidad de que se conserven restos más antiguos, y seguir con los trabajos de documentación de los suelos arqueológicos y del arte parietal de la Galería Inferior, así como los niveles más profundos del karst. Entre los proyectos más relevantes está la puesta en marcha de un programa de análisis molecular de los suelos de la Galería inferior, un avance técnico que permite localizar e identificar áreas de actividad humana no observables directamente a través del análisis de la distribución de ácidos grasos en los sedimentos, la finalización del estudio del esqueleto de león de las cavernas conservado intacto en la Galería Weitzman-Kreger y la realización de análisis de ADN de los restos humanos de la Galería Inferior.

Las evidencias de la presencia de Homo heidelbergensis son las primeras de esta especie en la ladera cantábrica

Las evidencias de la presencia de Homo heidelbergensis encontradas en la cueva de La Garma (Ribamontán al Monte) son las primeras de esta especie en la ladera cantábrica, y de las pocas en Europa, y los investigadores no descartan encontrar restos aún más antiguos en la excavación, que continúa este año. De hecho, solo se han encontrado vestigios más antiguos que estos, que datan de hace 400.000 años, en la cueva de Lezetxiki (Guipúzcoa), ha indicado a Europa Press el director del Museo de Prehistoria y Arqueología y de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, Roberto Ontañón, responsable de la campaña que ha localizado estos restos junto con el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria, Pablo Arias.

Durante la campaña de 2018, el equipo multidisciplinar que trabaja en la zona de La Garma ha encontrado en lo que ahora es el exterior de La Garma A –una de las diez cuevas documentadas hasta ahora en la colina de Omoño– un depósito arqueológico correspondiente a ocupaciones de una especie humana más arcaica que el Hombre de Neandertal, probablemente el Homo heidelbergensis, la especie representada en la Sima de los Huesos de Atapuerca. Ontañón ha explicado que la campaña comenzó en agosto del año pasado con "importantes hallazgos" en La Garma exterior, como restos líticos, por primera vez en el mismo lugar de ocupación, así como restos de fauna entre los que destaca la presencia de una especie extinguida de elefante de clima templado que habitaba Cantabria. Se trata de restos fosilizados en la ladera del monte pero que originariamente se encontraban en el interior de la cueva, que colapsó. La erosión de la ladera arrastró los materiales hasta el exterior, donde ahora han sido localizados.

"En Atapuerca, que está aquí cerca, hay restos de hace 1,2 millones de años, y aquí no habíamos encontrado nada"

El director de las Cuevas de Cantabria ha explicado que en esta zona de La Garma se han encontrado evidencias "muy interesantes" de fauna anterior a la glaciación, de tipo templado –la que habita actualmente en la sabana africana–, como elefantes, rinocerontes, linces o macacos. Igualmente se han hallado herramientas asociadas a la carnicería de estos animales, de distintos materiales, con una cronología de hace 400.000 años, más antiguos que los que empleaba el Hombre de Neandertal y que probablemente corresponden al Homo heidelbergensis. Se trata, según Ontañón, de "un hecho curioso", tanto porque en las cuevas de Cantabria las evidencias más antiguas correspondían al Paleolítico encontrado en El Castillo, que data de hace 100.000 años –con lo que las de La Garma son 300.000 más antiguas– como porque en Atapuerca, "que está aquí cerca (en Burgos)", hay restos de hace 1,2 millones de años, "y aquí (en Cantabria) no habíamos encontrado nada".

La zona arqueológica de La Garma se está documentando ahora en el exterior, que es donde se han encontrado estos restos que revelan la primera presencia humana de esta especie en la ladera del cantábrico a través de la fauna y las herramientas. No se han encontrado restos humanos porque lo que se ha descubierto era el lugar que estos individuos utilizaban para vivir. Eran grupos pequeños, de entre 20 y 40 miembros emparentados. Aunque aún no se han localizado enterramientos, los investigadores no descartan encontrar "restos humanos aislados". "No es raro, puede pasar", ha señalado Ontañón. De hecho, la campaña de excavación continúa este año 2019 y los participantes están "muy expectantes" puesto que quedan "varios metros de sedimento por debajo". El yacimiento tiene más de siete metros de espesor y restan por excavarse dos y no se descarta encontrar vestigios más antiguos que los últimos hallados.

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