jueves. 23.05.2024

El pasado año España registró un total de 1.942 agresiones sexuales con penetración, una cifra que ha experimentado un crecimiento de casi el 40% desde 2019. El impacto psicológico que tiene sobre las víctimas se traduce en secuelas que perduran a lo largo de toda una vida. Pero, y si además de esto, después de pasar por una experiencia así, te sientes abandonada por el sistema, ¿cómo puedes seguir adelante?

El terror que sufre día a día la obliga a vivir en la sombra, consciente de que en cualquier momento sus agresores pueden volver a aparecer

Este es el caso de una víctima que prefiere mantener el anonimato, pero que necesita contar su experiencia para seguir dando pasos adelante en su recuperación. La denuncia, a la que ha tenido acceso eldiariocantabria.es, relata cómo la víctima fue agredida en su propio hogar por varios individuos que forzaron la entrada al inmueble.

El día posterior a la agresión y tras pasar los exámenes médicos necesarios en el hospital, presentó la denuncia ante las autoridades, facilitando la dirección de la vivienda de uno de ellos para localizarlos. Pese a tener esta información, los cuerpos de seguridad tardaron 48 horas en localizarlos, y durante este tiempo, fue ella misma la que tuvo que ponerse en contacto de manera reiterada para recibir novedades sobre si ya habían sido encontrados o no. Cuando lo son, solo pasan 24 horas en disposición policial antes de volver a la calle.

Después de esto, ella sigue percibiendo que el coche de uno de los culpables merodea los aledaños de su casa. Informa a la Guardia Civil, que le solicita que facilite la matrícula o no podrán hacer nada, algo que la hace sentirse más sola y desamparada. Intenta solicitar una orden de alejamiento, pero le informan de que eso es imposible si no lo hace un abogado, y tiene que esperar meses hasta que le asignan uno de oficio.

Además, para ello, le obligan a llevar a cabo numerosos trámites en diversas instituciones, que dilatan aún más el proceso.

El terror que sufre día a día la obliga a vivir en la sombra, consciente de que en cualquier momento sus agresores pueden volver a aparecer. Esto le ha llevado a instalar un costoso sistema de cámaras de seguridad en su casa que ha pagado con sus propios ahorros.

“Durante este proceso estoy sintiendo una desprotección absoluta” y es que no solo se siente abandonada por parte de las autoridades, sino que además, tampoco ha recibido el apoyo psicológico que se espera que reciba alguien que denuncia una situación tan traumática como esta.

Una cita en el Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales, cada dos meses, es a todas luces insuficiente para ayudarla en su recuperación, por eso está teniendo que acudir a las sesiones que le ofrece su seguro médico privado.

Ahora, pensar en una fecha de juicio se antoja una quimera. Con la huelga que está afectando al sistema judicial y que está obligando a cancelar miles de juicios en todo el país, el proceso se dilatará aún más en el tiempo.

Esta es tan solo una de las miles de historias que sufren las víctimas de agresiones sexuales de todo el país. En los presupuestos presentados recientemente por el Ministerio de Igualdad se contemplan 9,5 millones de euros destinados a los programas de lucha contra las agresiones sexuales, pero, ¿cuándo se sentirán las víctimas realmente protegidas?

Denuncia ser víctima de una agresión sexual y sentirse abandonada por la Justicia
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