jueves. 11.08.2022

El porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social se redujo en Cantabria hasta un 21,4% en 2021, casi tres puntos por debajo del año anterior, según revela la Encuesta de Condiciones de Vida publicada este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La tasa de Cantabria es la quinta más baja de las comunidades y es casi seis puntos y medio inferior a la de España, del 27,8, que ha subido 0,8 puntos respecto al año anterior y que supone el dato más elevado desde 2016.

La encuesta incluye la nueva definición de tasa de riesgo de pobreza o exclusión social AROPE que afecta a dos de sus tres dimensiones: ahora es carencia material y "social" severa, y hay una nueva definición de baja intensidad en el empleo. Por su parte, la definición de riesgo de pobreza no cambia.

El retroceso de la tasa AROPE en Cantabria se produjo en dos de sus tres componentes. Así, el porcentaje de población en riesgo de pobreza ha bajado del 18% en 2020 al 15,4 en 2021; y el porcentaje con carencia material y social severa ha retrocedido una décima, del 5,4 al 5,3. Sin embargo, las personas que viven en hogares con baja intensidad en el trabajo se ha disparado del 7,6 al 11,1.

Respecto a la tasa de riesgo de pobreza, Cantabria registró el año pasado la cuarta más baja de todas las comunidades, del 15,4%, lo que supone 6,3 menos que la nacional (21,7).

Por lo que se refiere a las dificultades económicas de los hogares, Cantabria se situó por debajo de la media en tres de los cuatro parámetros. La excepción es el porcentaje de personas que no puede permitirse ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año, un 34% en la región, frente al 32,7% de media, y el noveno más elevado de las comunidades.

Un 25,8% de los ciudadanos de Cantabria no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos, en este caso el quinto porcentaje más bajo de la regiones y 7,6 puntos inferior al medio (33,4%).

Cantabria, junto con Galicia, tienen el tercer porcentaje más bajo de retrasos de pagos relacionados con la vivienda principal o en compras a plazos, un 9%, solo por delante de La Rioja (8%) y País Vasco (8,8%). La media es del 14,4%.

Finalmente, un 6,9% de los cántabros tiene mucha dificultad para llegar a fin de mes, casi dos puntos por debajo de la media (8,8%).

DATOS NACIONALES

En el conjunto del país, el incremento de la tasa AROPE se produjo en dos de sus tres componentes. Así, el porcentaje de población en situación de baja intensidad en el empleo subió del 10% en 2020 al 11,6% en 2021; y el porcentaje de población en riesgo de pobreza pasó del 21% al 21,7%.

Por el contrario, el porcentaje de personas residentes en hogares con carencia material y social severa se redujo hasta el 8,3% en 2021, dos décimas menos que el año anterior.

Por grupo de edad, los menores de 16 años fueron los que experimentaron un mayor incremento del riesgo de pobreza y exclusión social en España, con una tasa del 33,2%, 1,4 puntos más que en 2020. También aumentó 1,3 puntos en el grupo de 16 a 64, alcanzando el 28,7%. Por el contrario, disminuyó hasta el 20,5% entre los mayores de 65 años.

Además, la encuesta revela que, en 2021 (con datos de renta de 2020), un 2,3% de la población estaba a la vez en situación de riesgo de pobreza, con carencia material y social severa, y con baja intensidad en el empleo.

Respecto al ingreso medio por persona, referido a 2020, alcanzó los 12.269 euros, un 0,2% menos que el año anterior.

Siguiendo los criterios de Eurostat, el umbral de riesgo de pobreza se fija en el 60% de la mediana de los ingresos por unidad de consumo de las personas. Por tanto, al crecer los ingresos por persona también aumenta el umbral de riesgo de pobreza.

En 2021, el umbral de riesgo de pobreza para los hogares de una persona (calculado con los datos de ingresos de 2020) se situó en 9.535 euros, un 0,9% menos que el estimado en el año anterior. En hogares compuestos por dos adultos y dos menores de 14 años, dicho umbral fue de 20.024 euros.

En cuanto a la carencia material y social severa, este indicador mide si las personas pueden permitirse comer carne o pescado cada dos días o si pueden irse una semana de vacaciones, entre otros elementos.

De los siete conceptos definidos a nivel de hogar, los que empeoraron en 2021 fueron: no puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada (14,3%, frente a 10,9% de 2020), y ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal o en compras a plazos en los últimos 12 meses (14,4%, frente a 13,5% en 2020).

Además, un 8,8% de la población manifestó llegar a fin de mes con "mucha dificultad" en 2021, un porcentaje 1,2 puntos inferior al registrado el año anterior; el 33,4% no tuvo capacidad para afrontar gastos imprevistos, frente al 35,4% de 2020; y el 32,7% de la población no se pudo permitir ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año, 1,7 puntos menos que el año anterior.

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