sábado. 24.02.2024

Concepción Rodríguez-Espina y García-Tagle, más conocida como Concha Espina, es una de las mayores escritoras de la historia de este país. Su trabajo le valió para recibir numerosos galardones, aunque buena parte de ellos fueron otorgados después de su fallecimiento. Entre ellos destacan los premios Fastenrah, el Premio Nacional de Narrativa, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa o la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. 

Nacida en 1869, su familia de carácter conservador y buena posición económica desciende de una familia noble de Santilla del Mar. Después de pasar sus primeros años de vida en Madrid, la ruina económica de su padre obligó a la familia a trasladarse a Mazcuerras al domicilio de su abuela materna. Desde muy pequeña se mostró muy inquieta culturalmente y en 1888 publico su poema titulado ‘Azul’ que apareció en El Atlántico, bajo el pseudónimo Ana Coe Schnip. Después vendrían tres importantes poemarios como son ‘Mis flores’, ‘Entre la noche y el mar’ y ‘La segunda mies’.

Tras el fallecimiento de su madre, en 1893 se casó con Ramón de la Serna y Cueto, con negocios en Chile, que residían en Cabezón de la Sal. Después deciden trasladarse al país sudamericano para poder solventar sus problemas económicos. La situación va a peor, y después del nacimiento de sus dos primeros hijos, Concha Espina solicitó al sacerdote de su parroquia en Valparaíso una oportunidad como escritora, quien le anima a proseguir por este camino en El porteño. También comienza a escribir en El Correo de Buenos Aires.

A su posterior regreso a España, vuelven a Mazcuerras donde nacen dos hijos más, y en 1907 se mudan a Cabezón de la Sal, donde nace su quinto hijo. Es en este año cuando se alza con la victoria en un certamen literario organizado por La Semana, con un cuento titulado ‘El Rabión’. Su primera novela, ‘La niña de Luzmela’, coincide con un momento de importante crisis en su matrimonio, debido a que su esposo sufría grandes celos profesionales de su progresión. Posteriormente se separan y le busca un empleo en México gracias a sus conexiones. 

Se trata pues, de la primera mujer que consigue vivir de su trabajo como escritora en el país

Ella entonces decide trasladarse a Madrid con el objetivo de publicar su primera novela y pese a las dificultades económicas que tenía. Allí la acompañan sus cuatro hijos vivos, a los que consigue después dar estudios universitarios. Comienza a colaborar con el ABC, con Lecturas y también en diarios santanderinos y publicaciones especializadas. Finalmente, en 1909, su novela ve la luz y lo hace con éxito, gracias a una prosa rica en léxico y en matices poéticos. Se trata pues, de la primera mujer que consigue vivir de su trabajo como escritora en el país. Situada en la Edad de Plata de la literatura española, su estilo es variado, rico, y que va cambiando a lo largo de su carrera, lo que hace que su obra sea muy rica en matices y con una fuerte inspiración poética.   

En 1910 publica ‘Despertar para morir’ y en 1912, ‘Agua de nieve’. En Madrid organiza una tertulia semanal, ‘los miércoles de Concha Espina’, en las que comparte debate con grandes nombres como Federico García Lorca, Antonio Machado u Ortega y Gasset entre otros grandes nombres. 

Su prolífica carrera continúa con ‘La rosa de los vientos’ y el ensayo ‘Mujeres del Quijote’ además de narraciones cortas, agiles y ricas en imaginación. En 1920, llegó la publicación de ‘El metal de los muertos’, inspirada en la huelga minera de Riotinto, con un corte social muy marcado. El libro se traduce a numerosos idiomas y llega el gran reconocimiento internacional. 

En 1921 llega ‘Dulce Nombre’ y en 1922 ‘Simientes y Cuentos’. Sigue trabajando sin cesar con importantes publicaciones, que nacen de su estancia en Alemania. Elegida hija predilecta de Santander, y se erige un monumento en su honor, antes de escribir en 1926 ‘Altar Mayor’. En 1927, Alfonso XIII le concede la Banda de Damas Nobles de la Reina María Luisa, entregada por primera vez por méritos literarios, y el cambio de nombre para su localidad materna, Mazcuerras, que en adelante se llamará Luzmela, en homenaje a su gran novela. En 1928 es propuesta para la Real Academia Española y viaja alrededor del mundo elogiando España. En Nueva York le es concedida la Medalla de Arte y Literatura de la Hispanic Society, institución de la que será vicepresidenta en 1943. Después escribe ‘La virgen prudente’ en el 29, sobre la mujer, y también ‘Siete rayos de sol’ antes de la flor de ayer en 1934.

Después empieza a perder salud, obligándola a ralentizar su ritmo de trabajo pero manteniéndose muy activa. El 13 de julio de 1934 obtiene el divorcio, por iniciativa de su amiga Clara Campoamor, tres años después de afirmar que el mismo era “una necesidad social”.

La Guerra Civil la sorprende veraneando en Mazcuerras, en donde permanecerá hasta la llegada de dos de sus hijos, que entran en Santander con las tropas franquistas en agosto de 1937. Durante la contienda se muestra partidaria del bando sublevado y firme defensora de la Falange Española, a la que pertenece. Tras la guerra, sus problemas de visión persisten y su última novela es publicada en el 53.

Su vida finalizó en Madrid, en 1955 mientras escribía una novela autobiográfica y después de enviar un artículo al ABC que se publicaría a título póstumo. A lo largo de su obra afrontó temas como la figura de la mujer, los problemas de los mineros, sus viajes y experiencias vitales. Sus trabajos han sido adaptados a la gran pantalla. Una obra inmensa, merecedora por muchos del Premio Nobel que nunca llegó.

Concha Espina, clave en la Edad de Plata de la literatura española
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