martes. 09.08.2022

La vicepresidenta autonómica y consejera de Medio Ambiente, Eva Díaz Tezanos, ha asistido este lunes al inicio de las obras de canalización de aguas subterráneas de La Turbera, con las que se pretende eliminar las filtraciones y humedades que afectan a las viviendas de este barrio de Torrelavega. Con un plazo de ejecución de entre uno y dos meses, el proyecto tiene un presupuesto de 77.620 euros, cofinanciado al 50% entre el Gobierno y el Ayuntamiento.

Tras realizar un recorrido por la zona para comprobar los trabajos de canalización, Díaz Tezanos ha destacado "el empeño y la voluntad política" del Gobierno de Cantabria y del Ayuntamiento de Torrelavega "que decidimos asumir en solitario al inicio de esta legislatura" la solución para poner fin a los todos los problemas que han sufrido los vecinos de La Turbera durante los últimos seis años. La vicepresidenta ha afirmado que, cuando se detectaron los primeros problemas de filtración de aguas en 2012, el PP gobernaba en el Ayuntamiento de Torrelavega, en el Gobierno de Cantabria y en el Gobierno de España, responsable de la Confederación Hidrográfica del Norte, y "dieron la espalda a los vecinos de este barrio". Díaz Tezanos ha señalado que ese año, el alcalde de Torrelavega, Ildefonso Calderón (PP), hizo un llamamiento a todas las Administraciones para poner solución al problema, y en 2013 se aprueba una resolución en el Parlamento por unanimidad de los grupos, en el que se acuerda hacer un estudio que dijera cuál era el origen de los problemas de las filtraciones y posteriormente proceder a la ejecución de la obra.

La vicepresidenta ha relatado que en 2014 se hace un primer estudio con la Universidad de Cantabria, y fruto de ese primer estudio, el Gobierno de Cantabria, entonces dirigido por el PP, a través de la Consejería de Industria y de la Consejería de Medio Ambiente, "dice que no es competente para estas obras, que es competencia de la Confederación Hidrográfica del Norte, que vuelve a decir que ellos no son los responsables". En este sentido, ha elogiado la decisión, al comenzar la presente legislatura, del Gobierno de Cantabria y del Ayuntamiento de Torrelavega de asumir "en solitario" la solución a este problema. Ha explicado que para ello, se elaboró un estudio sobre el origen de las filtraciones, se ha redactado el proyecto, se ha desarrollado el expediente administrativo que finalizó hace unos meses y ahora, tras la llegada del buen tiempo, se han podido iniciar las obras. "Es una obra largamente esperada y todos deseamos que hoy sea el primer día del fin de todos los problemas que ha sufrido este barrio", ha subrayado con satisfacción la vicepresidenta en un acto, en el que también han estado presentes el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Torrelavega, José Luis Urraca; el subdirector general de Aguas de la Consejería de Medio Ambiente, José Fernández, y varios vecinos de la zona. Tal y como ha explicado Díaz Tezanos, "se pretende canalizar las aguas subterráneas, eliminar todas las filtraciones, poner fin a las humedades que han padecido los vecinos durante tanto tiempo y mejorar las condiciones de vida y de habitabilidad que demandaban los vecinos de este barrio desde hace tiempo". Por último, ha confiado en que las obras, que realizará la empresa Rucecan, se desarrollen con "total normalidad", teniendo en cuenta la complejidad que conlleva al tener que atravesar la carretera nacional N-634, próxima a La Turbera. En este sentido, los técnicos han explicado que se realizarán desvíos alternativos para que la obra afecte lo menos posible al tráfico.

Por su parte, el concejal de Medio Ambiente ha agradecido al Gobierno de Cantabria que "nos haya escuchado, nos haya apoyado económicamente y haya desbloqueado la situación de incapacidad para poder actuar sobre La Turbera". Asimismo, ha expresado su satisfacción por "ver cómo hoy comienzan las obras que tienen que dar solución a los problemas de filtraciones de los vecinos de este barrio".

El proyecto prevé la realización de una zanja a lo largo de todo el barrio, con dos secciones distintas para recoger y canalizar las aguas. La primera de ellas, de 100 metros de longitud, servirá para impermeabilizar y drenar el agua mediante la instalación de una tubería drenante que dirigirá el agua filtrada hasta el pozo de recogida. En cuanto a la segunda sección, tendrá una longitud de 700 metros y conducirá el agua recogida hacia la red de saneamiento. Para ello, se construirán tres pozos de registro, uno de recogida y dos intermedios. Todos ellos estarán comunicados entre sí a través de una tubería de hormigón de un diámetro de 800 milímetros, ha informado el Gobierno autonómico en nota de prensa.