martes. 21.05.2024

El juicio por el accidente mortal de Castelar, calle de Santander en la que en febrero del año pasado murió un motorista de 19 años, ha comenzado este lunes en la Audiencia Provincial de Cantabria, con la constitución del jurado popular que enjuiciará los hechos y los informes previos de las partes: las acusaciones, que los entienden constitutivos de un homicidio y conducción temeraria, y las defensas, que han recordado que a día de hoy los dos conductores procesados son inocentes y que algunas cuestiones que se plantean en este caso son más propias de la imprudencia que del dolo eventual.

La vista ha arrancado pasadas las 9:40 horas con la selección de los miembros que conforman el tribunal, y ha seguido pasada las 13:00 horas con la lectura de los escritos provisionales y la intervención del fiscal y los abogados, que han aportado nueva prueba documental e informes. Además, el letrado del principal encausado ha planteado cambiar el orden de los interrogatorios para que su patrocinado declare en último lugar, extremo que ha sido rechazado por el presidente del tribunal, juez de la Sección Tercera de la Audiencia, de modo que se practicarán este martes, según lo previsto.

En sus alegatos iniciales, el fiscal -que pide catorce años de prisión a este encausado, B.B., por homicidio y otros delitos, y cuatro años y medio para el segundo implicado, A.B., por conducción temeraria- ha puesto de manifiesto que ambos circularon el día de lo ocurrido, el viernes 3 de febrero de 2023 sobre las 22:00 horas, de forma "muy peligrosa", casi "suicida", a velocidades superiores a lo permitido y por "bastantes tramos" del centro urbano, tras un "pique" con el que iniciaron "una carrera" por la ciudad, y bajo la influencia del alcohol, drogas y sustancias estupefacientes.

El representante del ministerio público ha pedido a los jurados "atención" y "dedicación" en las distintas sesiones del juicio, que se desarrollarán hasta el próximo lunes, 13 de mayo, con la entrega del objeto del veredicto, porque "se están jugando dos personas unos cuantos años de cárcel".

En este sentido, el abogado de la acusación particular, que ejerce la familia del joven fallecido, considera que ambos conductores son responsables del delito de homicidio en concurso con el delito de conducción con manifiesto deprecio a la vida de los demás, por lo que pide trece años y ocho meses de cárcel -al autor material de la colisión- y doce años y cinco meses -al otro automovilista implicado-. Ha justificado la imputación de este último como coautor porque "libremente y conscientemente entra en ese pique y conducción temeraria a lo largo de un kilómetro" y su comportamiento fue así "indispensable" para que el "fatal" desenlace se produjera y mantuvo su actitud hasta que el otro automovilista perdió el control de su vehículo y a pesar de una "señal previa" (el frenazo de otro coche en una rotonda).

"No nos encontramos hoy aquí por un accidente de tráfico. Nos encontramos aquí por un homicidio", ha sentenciado este abogado, para quien los hechos no fueron "involuntarios", pues los dos automovilistas circularon a velocidades "temerarias", realizaron adelantamientos -incluso por el carril bus- y "despreciaron" el paso de otros usuarios de la vía, en una zona con establecimientos de hostelería en el inicio de un fin de semana.

De su lado, la defensa del principal encausado, que continúa en prisión porque "jamás" ha pedido salir libre, ha avanzado que él mismo lo explicará en el juicio, en el que responderá a preguntas de todas las partes. Este abogado ha comenzado su exposición lamentando la muerte del motorista y ha pedido al tribunal que no delibere "por venganza", pues aunque les condenaran a "todos los años del mundo" eso no serviría para devolver la vida a la víctima, que "valía y vale mucho" y no puede equipararse con tiempo de condena.

También ha advertido a los jurados que "nada de lo que ha ocurrido antes (del juicio) vale", por lo que de cara a su deliberación tendrán que "pelear" con "juicios paralelos" y "olvidarse" de lo que han oído en la calle o leído en los medios. Y tras apuntar que si bien el fiscal es "imparcial" eso no significa que sea "infalible", este letrado ha avanzado que hay cuestiones que no se van a poder probar, como velocidad "ni exacta ni aproximada" a la que los implicados iban antes del accidente, que hubiera "intención" de su defendido de matar o aceptar ese resultado, o el "pique" al volante.

Su compañero de la defensa, que representa al segundo conductor involucrado, ha rechazado la conducción suicida alegada por el fiscal, que "no tienen encaje aquí, de ninguna manera", en este caso, en el que no se da algo así "ni parecido". Y ha discrepado con las acusaciones en el sentido de que algunos términos expuestos con motivo de este suceso "son más propios de la imprudencia que del dolo eventual", aseverando que su cliente "en modo alguno ha contribuido al resultado producido".

HECHOS

Según el escrito provisional de la Fiscalía, los hechos tuvieron lugar sobre las 22:00 horas del 3 de febrero de 2023, cuando los dos conductores se encontraron con sus respectivos vehículos en el semáforo frente a la estación del ferry de Santander y "nada más ponerse en verde" iniciaron "una carrera" que discurrió hasta la calle Castelar.

Durante ese "pique", ambos automovilistas condujeron a una velocidad "muy superior" a la permitida (de hasta 136,85 kilómetros por hora en una zona limitada a 40 km/h) y cambiando de carril, llegando uno de ellos a circular por el carril-bus.

Al salir de la rotonda de Puerto Chico, el principal investigado, B. B., de 26 años, colisionó contra la mediana que separa los carriles de ambas direcciones, perdió el control de su vehículo (un Audi), circuló por encima de la mediana e invadió el carril contrario, por el que iba la víctima con su moto. Chocó violentamente y de manera frontal con el ciclomotor, que salió despedido, lo que provocó la muerte inmediata del motorista, Bret Elorza. Mientras, el vehículo continuó su desplazamiento, volviendo a rebasar la mediana hasta acabar en el carril derecho a más de 60 metros del lugar del impacto.

El informe pericial de la Guardia Civil de Tráfico concluyó que en el momento del impacto B.B. circulaba a casi el doble de la velocidad permitida en esa vía, que es de 50 kilómetros por hora. Además, dio positivo en alcohol y drogas.

En el caso de A. B., el informe fijaba en 114 kilómetros hora la velocidad a la que conducía su vehículo, un Volkswagen Golf, antes de frenar de emergencia. También en su caso dio positivo en varias sustancias estupefacientes.

DELITOS Y PENAS

El fiscal solicita catorce años de prisión a este conductor por cuatro delitos: homicidio en concurso con conducción temeraria con manifiesto desprecio a la vida, a velocidad excesiva -superior en 60 kilómetros por hora en vía urbana- y bajo la influencia de drogas o sustancias estupefacientes.

Además de la pena privativa de libertad a este procesado, en el que concurre la agravante de reincidencia en el delito de conducción excesiva, la acusación pública también reclama la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante diez años, que supone la pérdida definitiva del permiso. En concepto de responsabilidad civil, considera que el debe indemnizar a la familia del fallecido con 301.400 euros.

Y para el otro encausado, A. B., la Fiscalía interesa cuatro años y medio de cárcel por un delito de conducción temeraria en concurso con otro por circular a velocidad excesiva y uno más por hacerlo bajo la influencia de drogas o estupefacientes. Asimismo, pide su inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena y, también, la privación del derecho a conducir durante diez años, lo que igualmente conlleva la pérdida del carné.

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