viernes. 19.04.2024

Adaptar el hábitat del oso pardo al cambio climático y mejorar su disponibilidad de alimento es clave para afianzar el crecimiento de la especie, que se ha convertido en uno de los casos de éxito de la recuperación de la fauna en España, donde pasó de estar en peligro crítico de extinción en los años 80, cuando apenas se contabilizaban 60 ejemplares, a los 370 actuales, una cifra con la que sigue en peligro pero con mayores opciones de salir adelante.

Con el objetivo de mejorar la supervivencia, favorecer la convivencia entre el oso y el hombre evitando interacciones, incrementar las buenas prácticas de adaptación al cambio climático y ayudar al hábitat y fomentar el empleo local, el Proyecto Life 'Osos con Futuro' destinará 2,58 millones de euros hasta 2025, de los que el 75 por ciento están financiados por la Unión Europea y el 25 por ciento restante por la Fundación Tierra Pura y el Principado de Asturias.

Durante la presentación del proyecto en el coworking de Caboalles de Arriba (León), Guillermo Palomero, director de la Fundación Oso Pardo (FOP), que coordina este proyecto LIFE, ha explicado cómo el cambio climático amenaza la recuperación de la especie porque el aumento de la temperatura perjudicará las cosechas de arándanos, base en su dieta y, al mismo tiempo, el alargamiento de la primavera -unos cinco días por década en los últimos 50 años- y unos inviernos más cálidos, reducirán y en algunos casos eliminarán el periodo de hibernación. "Entrarán más tarde y saldrán antes, por lo que necesitan más alimento disponible", resume.

Palomero asegura que el calentamiento global está afectando a los arándanos que ya registran cosechas irregulares y prevé que los bosques de hayas y robles atlánticos sufrirán una drástica reducción.

Para que a largo plazo este siga siendo "el país de los osos", ha explicado que el proyecto, que cuenta como socios con la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico y con la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, contempla la plantación de 150.000 árboles y arbustos de fruta y 25.000 castaños, para mejorar la oferta trófica de la especie, aportando más alimento durante más tiempo y a altitudes más altas, dado el escenario de incremento térmico.

Esto favorecerá, además, evitar que los osos bajen a los pueblos y se produzcan interacciones no deseadas y conflictos con la población. "No queremos ningún oso habituado", ha asegurado Palomero, que afirma que los plantígrados tienen una gran capacidad de adaptación en su dieta.

Por ello, indica que los frutales y otros arbustos con bayas, que ahora crecen a una altitud de unos 600 metros han empezado a plantarse más arriba, "siempre con personal local", a unos 1.100-1.300 en unos 225 bosquetes en municipios del Alto Sil, que ocuparán unas 155 hectáreas y los 25.000 castaños en otras 75 zonas que ocupan unas 55 hectáreas de montes vecinales.

En total se actuará sobre unas 200 hectáreas obtenidas a través de acuerdos con ayuntamientos y juntas vecinales, fincas públicas o bien privadas y con la compra de unas 15 hectáreas de tierras en la comarca.

En los terrenos, la ingeniera forestal de la FOP María Gómez ha indicado que las plantaciones comenzaron en otoño en montes vecinales de Páramo del Sil y Palacios del Sil y hasta el 16 de febrero llevan 36.700 árboles mostazos, abedules, castaños, manzanos, cerezos, serbales y arraclanes con semillas adaptadas para su fructificación tardía en el otoño y temprana en primavera.

Gómez confía en que en unos 10 años, una vez crezcan y comiencen a dar fruto, los osos tendrán manzanas tardías y castañas casi hasta final de año y dispondrán de alimento antes del inicio de la primavera. "Los osos reducirán su ingesta de arándanos, pero cambiarán su dieta y comerán otros frutos", precisa.

Al mismo tiempo, Gómez ha observado que el incremento de la disponibilidad de alimento no solo favorecerá al oso, sino a otras muchas especies como jabalíes, lobos, pero también de avifauna y, en definitiva se obtendrá una mejora generalizada de la biodiversidad. "No hay conflicto, hay comida suficiente para todos", defiende.

"Intentamos enriquecer y mejorar el hábitat y la cadena trófica del oso pardo para que este encuentre su alimento en el bosque y evitar incursiones en los viejos huertos de manzanos y cerezos minimizándolas interacciones con humanos", expone.

Durante la presentación, el concejal de turismo del Ayuntamiento de Villablino, Ángel Gutiérrez, ha incidido en que más de la mitad de los osos de la cordillera Cantábrica está en León y la mayoría de ellos en Laciana pero pide hacer entender a quien tiene las competencias la necesidad de regular el aumento de la especie, para que siga creciendo sin problemas de convivencia.

Por ello, Palomero ha defendido que el proyecto ha buscado una base científica muy fuerte y cuenta con científicos e investigadores de universidades como las de Oviedo, Valladolid, Cantabria y Extremadura, pero también con la población local y con quienes salen al monte. Para ello, desde la FOP han llegado a acuerdos con las Federaciones de Deportes de Montaña y las Federaciones de Cazador de Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León, así como con la Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza para que sirvan de divulgadores de la especie y del modo de actuar en un encuentro con un oso en el monte.

"Habiendo osos la naturaleza es completa, pero hay que evitar ciertos comportamientos", dice Palomero que ha elogiado el compromiso de la población local con el proyecto.

Otra de las preocupaciones de este LIFE, según Palomero, es la prevención de incendios en las zonas de cría de la especie, para lo que trabajando con las comunidades autónomas y Universidades en como mantener estas áreas "lo más a salvo posible" del fuego.

Por su parte, el coordinador del área de conservación y restauración de ecosistemas de la Fundación Biodiversidad, Víctor Gutiérrez, ha subrayado la labor de las instituciones públicas para encontrar soluciones "en la crisis de biodiversidad" y conseguir ecosistemas sanos capaces de frenar la erosión, detener la pérdida de biodiversidad, generar aire limpio y recursos naturales.

Así, ha situado este proyecto LIFE, que se desarrolla en 8 áreas de la Red Natura 2000, dentro de las claves del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático que promueve actuaciones ligadas a la naturaleza y la gestión del calentamiento global. "No es sencillo, pero este proyecto ahonda mucho en esta cuestión: ver la evolución de la mejora del oso pardo en un futuro en el que va a cambiar su climatología, su entorno y probablemente su comportamiento", ha comentado Gutiérrez, que afirma que 'Osos con futuro' es la prueba de que es posible compatibilizar usos humanos con conservación de la naturaleza.

En ese sentido, ha apuntado que los proyectos LIFE de la UE han financiado más de 900 proyectos en España con una inversión de más de 1.600 millones de euros. Así, considera que los importantes fondos europeos de recuperación actuales son una oportunidad para generar "grandes cambios con el ritmo que se quieren afrontar".

"Este proyecto LIFE es un buen ejemplo de como aunar medidas de adaptación al cambio climático, trabajar codo con codo con entidades y sectores en la cordillera cantábrica y consolidar así la recuperación que el oso pardo ha tenido en los últimos 30 años", ha concluido.

Finalmente, el coordinador en León de la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, Eduardo Álvarez, ha expuesto las actuaciones a través de 6 bosques demostrativos, 3 en Palencia y 3 en León, que son ejemplo del trabajo futuro en materia forestal en un contexto de cambio climático. "No es una actuación muy significativa en superficie, pero sí lo será como ejemplo para el resto de entidades gestoras de la zona", ha concluido.

La clave para la supervivencia del oso pardo es adaptar su hábitat y dieta al cambio...
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