domingo. 27.11.2022

La Consejería de Desarrollo Rural de Cantabria continúa vigilando la presencia de ejemplares de alcatraces con gripe aviar, con nuevos casos en Castro Urdiales, Colindres, Santander y Liencres.

Este departamento activó el pasado 1 de septiembre el protocolo de actuación en la región, y desde entonces está haciendo un seguimiento de la presencia de esta ave, que no se reproduce en la Península Ibérica, si bien puede ser vista en las costas cántabro-atlánticas en otoño e invierno, tras la época de cría.

Se han declarado focos en casi todos los países europeos y en varias comunidades autónomas, según indica la Consejería, también de Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

El Gobierno regional indica que si bien no existe riesgo de infección en humanos, si algún ciudadano observa la presencia de ejemplares de esta gran ave marina en tierra o con comportamiento extraño, no debe acercarse y llamar al Centro de Atención a Emergencias 112 para ponerlo en conocimiento de los agentes del Medio Natural.

El laboratorio central de veterinaria de Algete es el que ha confirmado las muestras enviadas después del primer análisis sospechoso detectado en el laboratorio de Sanidad de la Consejería de Desarrollo Rural de Cantabria.

Este departamento, en el marco de actuación del programa de vigilancia y control de la enfermedad, detecta los casos y los notifica de forma inmediata a la Red Sanitaria de Alerta Veterinaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, informando al sector de la detección y de las medidas de actuación.

También ha dado cuenta a los ayuntamientos situados en al área de influencia para que informen a sus vecinos mediante el correspondiente bando de las medidas preventivas que deben adoptar, así como a la Oficina Comarcal Agraria de la zona afectada. Además, se refuerzan las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas incluida la desinfección de las entradas y salidas de los locales donde se almacenan.

Se recomienda extremar las medidas destinadas a evitar el contacto directo e indirecto entre aves de corral y aves silvestres, así como minimizar el contacto innecesario con aves que muestren síntomas clínicos o se hallen muertas en el campo. Todo ello se completa con una intensificación de la vigilancia por parte del personal de la Consejería de las aves silvestres, en especial, las acuáticas, poniendo especial atención en las zonas de marismas, para la búsqueda de cadáveres de aves muertas o enfermas.

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