lunes 6/12/21

El hombre acusado de abusar sexualmente de su hijastra, desde que ella tenía 15 años y hasta que cumplió la mayoría de edad, ha negado los hechos y ha asegurado que siempre la ha tratado "como a una hija". Así lo ha declarado este jueves en el juicio celebrado en la Audiencia de Cantabria, en el que la Fiscalía y la acusación particular han mantenido la petición de 11 años de prisión, mientras la defensa ha solicitado su absolución por falta de pruebas "más contundentes".

"Le he tratado como a una hija", ha afirmado el acusado durante su declaración, que se ha declarado no culpable y ha negado que durmiese con la víctima, así como haber mantenido con ella "ningún tipo" de contacto sexual mientras convivieron en ausencia de la madre, de octubre de 2015 a septiembre de 2017.

Según el acusado, que convivió con la víctima desde que ésta tenía cinco años, cuando se separó de su expareja firmaron una custodia compartida y cuando la madre se fue a Estados Unidos la menor se quedó a vivir con él, lo que no "agradó" a la progenitora, a la que denunció por impago de pensión de alimentos. Asimismo, el hombre ha sostenido que un día, tras una discusión por los estudios, la madre se llevó a la hija sin avisar mientras estaba trabajado, aunque a partir de entonces siguió viendo a la joven y manteniendo con ella una relación "normal".

Por su parte, la madre ha testificado que tras regresar de su viaje de unos días a Estados Unidos su hija cambió de actitud, presentó una demanda por malos tratos contra ella, que se archivó, y su expareja las intentaba "alejar". Según ha explicado, cuando la menor alcanzó la mayoría de edad se puso en contacto con ella a través de un WhatsApp que decía "mamá no aguanto más, ven a buscarme" y a partir de entonces se negó a volver a estar a solas con su padrastro.

La madre ha detallado que la hija la relató los hechos cuando un día la vio llorando y ésta la confesó que había sufrido abusos por parte de su abuelo, a lo que la hija la contestó "mamá tranquila, ya tenemos algo en común tú y yo". En concreto, ha apuntado que la joven le ha contado que el hombre la daba alcohol, la realizaba tocamientos por debajo de la camiseta, una vez se levantó "con las bragas al revés" y "sin pantalones", la realizaba sexo oral y la obligaba a masturbarle a cambio de que la dejara salir con sus amigas o usar el teléfono móvil. A su juicio, se trata de una "venganza" por parte del acusado, que tiene "obsesión" con ella y su hija es "igualita" a su madre.

En calidad de perito ha declarado la psicóloga de la organización Cavas que atendió a la joven con posterioridad a los hechos en 22 citas presenciales y tres llamadas, que detectó en la víctima rechazo al contacto físico, así como a su propio cuerpo, con sentimiento de suciedad, y a los hombres adultos; higiene constante y pesadillas con el acusado. Según la profesional, es "habitual" que estos síntomas ocurran cuando "desaparece el peligro" y el informe concluye que son "compatibles" con una situación de abuso.

Por el contrario, los forenses han sostenido que la entrevista psiquiátrica realizada a la víctima en una ocasión señala que "no existía una relación desadaptativa a lo que ella narraba" y han apuntado que los comportamientos maniáticos con la higiene pueden tener "cualquier origen". De esta forma, el fiscal considera que el informe de Cavas acredita una sintomatología "compatible" con las secuencias narradas y las manifestaciones de la víctima son "perfectamente factibles".

En la misma línea, la acusación particular cree que la "prueba fundamental" es la declaración de la joven, quien "no presenta ninguna alteración que afecte a su credibilidad". Además, señala un informe del ICASS de 2015 en el que la hermana de la víctima dijo a la madre que la joven y el padre "dormían juntos". Según sostiene, el acusado intentó "suplir" la ausencia de su expareja manteniendo "contactos sexuales" con su hijastra y obligándola a realizar las tareas del hogar y cuidar de su hermana.

Por esta razón, además de la pena de prisión, ambas partes piden para el acusado alejamiento y prohibición de comunicación con la víctima durante 10 años e indemnización de 5.000 euros por daños morales, al considerar los hechos un delito continuado de agresión sexual a menores. Finalmente, la defensa cree que el relato de la víctima es "bastante flojo", pudiendo haber estado "inducido" por la madre dada la "mala relación" existente entre ambos desde su separación y considera como "dato revelador" que el juez instructor no dictó ninguna orden de alejamiento en el momento que se puso la denuncia.

También ha puesto "muy en duda" la versión de la víctima, que "no se refleja" en el historial de los informes del ICASS, en cuyas fechas la joven supuestamente estaba sufriendo dichos abusos, y ha señalado que la indemnización de 5.000 euros se ha consignado antes del juicio, en el caso de que haya una sentencia condenatoria, y por tanto se aprecia un atenuante de reparación del daño.

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