martes 19/10/21
SANTOÑA

70 representantes de la cultura se oponen al derribo del Antiguo Hospital Militar

El Ayuntamiento ha modificado el PGOU para anular el carácter de protección integral y poder dividir la finca en dos partes para construir un edificio de cinco plantas.

Antiguo Hospital Militar de Santoña
Antiguo Hospital Militar de Santoña

Diversos representantes del mundo del cine, la pintura, la música, la educación, el derecho y otros ámbitos sociales han suscrito un manifiesto para evitar que la Casa-Palacio de los Marqueses de Chiloeches, también conocida como Antiguo Hospital Militar de Santoña, sea parcialmente derribada para construir un bloque de viviendas de carácter privado. Jon Juaristi, ex director del Instituto Cervantes, la asociación Hispania Nostra o el ex letrado del Tribunal Constitucional, Juan Manuel Alegre Ávila, son algunos de los 70 nombres de la cultura que apoyan esta iniciativa.

Como detalla el Manifiesto para la conservación y recuperación del Antiguo Hospital Militar de Santoña, que cuenta con más de 1.000 firmas, el 22 de enero de 2014 el Ayuntamiento firmó un convenio con los propietarios para llevar a cabo una “restauración del palacio que incluye el derribo de una parte del mismo” que está calificada como “edificación anexa de factura posterior que carece de valor arquitectónico”.

A juicio de los firmantes, esta “grave mutilación” se debe al interés del Consistorio de “trazar una calle peatonal que dividirá la finca en dos partes”, dejando a un lado el palacio y al otro la edificación privada, que a priori contará con “cinco alturas sobre el terreno”. Tal y como señala el documento, el planeamiento urbanístico de Santoña preveía el suelo en el que se construirá la edificación como “espacio verde público”.

“Entendemos que, de llevarse a cabo dicho convenio urbanístico y proceder al derribo parcial del Antiguo Hospital Militar, se estaría mutilando un edificio de extraordinario interés”, han asegurado los manifestantes, quienes recuerdan además que el Ayuntamiento modificó el Plan General de Ordenación Urbana para anular el carácter de protección integral del edificio, “pasando a estar únicamente protegida la parte del edificio de la fachada blasonada” y permitiendo, de este modo, el derribo.

Devolver el estatus anterior

El objetivo del Manifiesto es anular dicho convenio y rectificar el plan urbanístico “para devolver el edificio a su estatus anterior”, tomando además las medidas necesarias para salvarlo de la ruina. A juicio de los firmantes, lo importante es que el edificio es un “conjunto histórico esencial para entender la historia de la villa y su carácter como antigua plaza militar”. Asimismo, e independientemente del valor arquitectónico, consideran que es un “caso excepcional de hospital napoleónico” en nuestro país.

Como alternativas proponen instar a los propietarios a conservarlo en los términos que dicta la ley de patrimonio histórico, o adquirir el edificio por parte de las instituciones públicas para darle una función acorde con su gran valor histórico-artístico. Esos términos, evidentemente, no contemplan lo que actualmente puede verse en la Casa-Palacio de los Marqueses de Chiloeches. Y es que varios andamios, recubiertos a su vez de una tela verde que evita la caída de cascotes, cubren el frontal de este Bien de Interés Cultural, algo que supone un importante gasto a los propietarios del edificio.

Según fuentes relacionadas con la conservación y la construcción de edificios, a las que ha tenido acceso este diario, el andamiaje y todo el aparato que permite mantener la seguridad vial conlleva un coste de 1.200 euros al mes aproximadamente. Teniendo en cuenta que esta situación se lleva prolongando durante más de una década, el resultado final superaría los 120.000 euros de gasto. Y eso sin tener en cuenta los gastos de la restauración propiamente dicha.

Este Antiguo Hospital Militar es un edificio singular de principios del siglo XVIII, de estilo barroco, declarado Bien de Interés Cultural en 1972 por el Ministerio de Educación y Ciencia. Tiene planta en L y, tal y como aparece en un mapa de Santoña del ejército francés de diciembre de 1813, el Hospital contaba con 144 camas. Durante sus tres siglos de historia también desempeñó funciones de aduana, cárcel y escuela.

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