martes 26/10/21

Ahora nos toca a nosotros

El Covid-19 es un enemigo en común que tenemos, y ahora es nuestro momento para poder protegerles al menos tanto como ellos nos lo hicieron durante todas sus vidas.

Allá en los finales de los años 30 y principios de los 40 del siglo pasado, España padecía la pandemia del hambre por la guerra civil. La sufrió una generación de niños que ahora son nuestros queridos mayores. Pasaron tiempos muy difíciles, no tuvieron la libertad que toda persona tiene derecho a tener. Ellos sí que eran patriotas, y no esos que llevan las pulseras con la banderita española y gomina en el pelo. Cuando crecieron supieron perdonarse entre ellos en la transición, todo ello lo hicieron por el bien de las futuras generaciones que estaban por llegar.

Ahora nos toca a nosotros, porque por desgracia esos chavales se han convertido en personas sabias pero vulnerables, sus corazones están débiles de tanto latir por nosotros. Nuestra responsabilidad nos dice que con tan sólo un acto podemos pagar todo lo que hicieron ellos anteriormente por nosotros. El Covid-19 es un enemigo en común que tenemos, y ahora es nuestro momento para poder protegerles al menos tanto como ellos nos lo hicieron durante todas sus vidas.

Exijo a toda la clase política  que no deje en una cuneta de una carretera vacía a nuestros veteranos

No cabe duda que las arrugas y las canas en nuestra sociedad indican mucha sapiencia. En esta crisis que nos ha tocado vivir, nuestros mayores deben ser nuestra  prioridad a salvar, nos debemos a nuestros abuelos. Sin ellos, nuestras oraciones no tendrían sentido alguno. Ojalá que en un futuro tengamos todos las mismas manos secas pero limpias de honradez como ellos las tienen ahora. Es el tiempo de demostrarles que no están solos y que todo su esfuerzo invertido en el pasado, sea fructífero para el presente que les toque vivir en la actualidad.

Exijo a toda la clase política  que no deje en una cuneta de una carretera vacía a nuestros veteranos, porque ellos han sido partícipes de un pasado duro para que todos podamos tener un presente y un futuro esperanzador. Cuando veo pasear a un abuelo por la calle en soledad e ir a buscar alimentos, pienso que algo no estamos haciendo bien todos. Por supuesto, que cada vez hay más gente que se ofrece a ayudarles, pero aún no los suficientes.

No quiero olvidarme de todas esas familias que están sufriendo porque tienen a sus mayores en las residencias. A mí relativamente me toca de cerca, y entiendo que es una situación difícil. Por ello, apelo a la vocación y a la profesionalidad de todos los trabajadores de las mismas que me consta que luchan día tras día con una fuerza digna de mención.

Hay que tener muy presente que nuestros padres trabajaron muy duro para mejorar el país, incluso muchos de ellos llegaron a cotizar hasta 50 años seguidos, a cambio el Estado fue “muy generoso” y “les premiaron” con una pensión de 800 euros a los privilegiados. Ese dinero sirvió de nuevo para levantar España, tras la crisis que provocamos todos nosotros por nuestra manera de querer y entender la vida en el año 2008. De nuevo, nuestros veteranos supieron estar a la altura de las circunstancias y nos volvieron a salvar.

Por último, y por todo ello, permitidme que ponga un bolero y mientras lo hago pueda brindar con todos vosotros con un vaso de vino Tostadillo aguardiente “Orujo de Potes”- bebida favorita de mi padre-, por todos nuestros mayores. ¿No crees que ahora nos toca a nosotros?

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