sábado 22/1/22

El cuento de unos ciudadanos que nunca justicia encontraban

Ellas, las Administraciones, las Instituciones, los que nos representan, siempre  a mano tienen una excusa, y si no pues se la inventan, que quien tiene el poder de mandar y legislar fácilmente las encuentra.

Erase unos ciudadanos que justicia buscaban, en un reino donde el rey no reinaba, y la oposición de bufón le acusaba, sus consejeros venerables ancianos con mucho pasado, salvo alguno importado, repetían las mismas recetas y aquello, lo cierto, es que muy bien no funcionaba. 

En el Parlamento con gruesas palabras unos atacaban y otros se defendían, pero con pólvora del rey se tiraban, la mayoría de las veces ya estaba mojada, caducada y acordada. De los problemas de los ciudadanos se olvidaban, por mucho que algunos con ruedas de molino nos quieran hacer comulgar, o se empeñen con sus palabras un mundo de fantasía dibujar, donde cualquier parecido con la realidad es una quimera. Lo cierto es que con sus gritos y palabras la cabeza nos llenaban, más luego como sordos y ciegos nos tratan.

De los problemas de los ciudadanos se olvidaban, por mucho que algunos con ruedas de molino nos quieran hacer comulgar, o se empeñen con sus palabras un mundo de fantasía dibujar, donde cualquier parecido con la realidad es una quimera

Cuando a las Instituciones te enfrentas tus posiciones se van alejando de aquello que tantas veces nos habían contado, donde hablaban de facilidades se convierten en situaciones incómodas.  Donde hablaban de rapidez ya puedes esperar sentado, cuando hablaban de transparencia pronto notarás que todas las luces apagaban, que con la noche hasta la verdad se tapaba. En cierta forma es como la publicidad, te prometen ser más guapo, más alto, más listo, incluso si te descuidas mejor persona, pero cuando pasa el efecto hipnotizador, la rana sigue siendo rana, y los sapos son los que tú te has tenido que tragar esperando las soluciones que reclamabas.

Ellas, las Administraciones, las Instituciones, los que nos representan, siempre  a mano tienen una excusa, y si no pues se la inventan, que quien tiene el poder de mandar y legislar fácilmente las encuentra.  Para ello, con un arma secreta e invencible cuentan, de la que nosotros nunca podremos disponer, todo el tiempo del mundo, mientras el nuestro se consume y muchas veces se pierde buscando justicia, que parece ser que tampoco de este reino es.

Nosotros pasamos, somos efímeros, pero ellos siguen, se sustituyen en una carrera de relevos donde podemos partir a su lado, pero ellos tienen todos los recursos, son un ejército contra un individuo. Se irán relevando para continuar el camino, mientras que tú estás sólo contra las Administraciones, contra un monstruo de mil cabezas como la Hidra de Lerna, contra los nuevos molinos de viento. Con sus brazos de indiferencia te derrumbarán, te derribarán de tu caballo de papel, que has introducido por la puerta del registro en un laberinto infernal, te costará tiempo, paciencia y muchos "marevedís",  y ya nunca más sabrás cómo o dónde acabará.

Nosotros pasamos, somos efímeros, pero ellos siguen, se sustituyen en una carrera de relevos donde podemos partir a su lado, pero ellos tienen todos los recursos, son un ejército contra un individuo

Te venden que están para servir y ayudar al ciudadano, y la mayoría de las veces están para servirse de los mismos; dicen que sin nosotros su trabajo no tiene sentido, pero te hacen sentir que ellos son los imprescindibles y tú el incordio. Serás un súbdito con el gran pecado original, les has votado, y así te harán creer que eres tú quien los ha elegido. Ellos son tus representantes, tu "álter ego" en las instituciones, cuando a veces simplemente para recibirte, o atenderte tienes que comprar grandes dosis de paciencia e inyectártela en vena, para que tu rabia y tu ira no te produzcan graves daños.Esta es una historia que siempre nos la cuentan al revés, el bueno es el que reina, el manda, porque paga al trovador.

Conozco a cientos de familias que en nuestra misma Comunidad llevan décadas pidiendo justicia, que les den lo suyo, lo que han adquirido muchas veces con el esfuerzo de toda una vida. Sin embargo, identificado y condenado el enemigo, a quien han dejado desarmado, y hundido en la miseria, con el miedo de que derriben su vivienda es a esas familias que tanto respetan, y tantas veces una pronta solución han prometido. Muchos de esos ciudadanos en el camino se han quedado y de ellos nos queda su recuerdo y el dolor que en esta tierra nunca justicia han encontrado. De todo esto también saben mucho por su sufrimiento, los colectivos de afectados por los desahucios, las preferentes, la exclusión social, los del 0,77% contra el hambre...

Cualquier parecido con la realidad no es pura casualidad, lo cierto es que este cuento ya nos lo han contado, siempre con el mismo resultado, aquello tan viejo, "cuando los de arriba mean a los de abajo les convencen que llueve".

En esta batalla la desigualdad de armas es total, eres tú contra ese ejército de políticos y burócratas entrenados durante años, incluso siglos, para derrotarte, para ganarte y que parezca que lo hacen por tu bien, lo peor es que además ese ejército lo pagas tú y los tuyos¡Vive Dios que son inteligentes, crueles y malvados estos condenados!.

El cuento de unos ciudadanos que nunca justicia encontraban
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