sábado 28/5/22

Son muchas las creencias que conviven en relación con poder esquivar los controles de alcoholemia al volante y hay trucos generalizados que la población parece tener interiorizados pese a su nula eficacia. Alcohol, drogas y conducción no son buena combinación bajo ninguna circunstancia, así lo ha recordado la DGT desmintiendo los presuntos trucos para librarte del positivo en un control de tráfico. Hacer deporte o sudar, esperar una o dos horas, tomar café, agua o bebidas energéticas, chupar limón, soplar despacio en el alcoholímetro, poner un chicle antes de la boquilla o dormir un rato no remediarán el positivo y por tanto, la multa. Pero la DGT sí ha reconocido dos claves que funcionan para eludir un control, no consumir estas sustancias si vas a conducir y esperar mínimo cinco o seis horas.

La DGT recuerda que la alcoholemia depende de la cantidad de alcohol puro que se haya ingerido y el volumen de bebida alcohólica ingerida, del peso y el sexo del bebedor. Los efectos aparecen desde el primer momento, incluso con tasas inferiores a las permitidas para conducir. Así, desde 0,3 y hasta 0,5 –se alcanza con 2 cañas o dos vinos– ya se incrementa el tiempo de reacción, comienzan los problemas de coordinación y se subestima la velocidad. Al superar 0,5 gr/l. de alcoholemia, comienzan los problemas de visión y por encima de 0,8, graves problema de atención y coordinación y fuerte somnolencia. A partir de 1,2 gr/l de tasa de alcohol en sangre (0,6 en aire espirado), la conducción se considera delito, penado con entre 3 y 6 meses de prisión.

El cuerpo –el hígado, fundamentalmente– metaboliza el alcohol despacio, y según características individuales (peso, enfermedades, medicación...) tarda horas en eliminarlo.

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