martes 19/10/21
CONSUMIDORES

El “fraude legalizado” del jamón ibérico traspasa las fronteras españolas

Un artículo publicado en The Economist apunta a que los establecimientos europeos están vendiendo “versiones baratas” de estos productos que dicen ser de bellota.

La Guardia Civil está investigando al mayor vendedor de jamón ibérico en España por irregularidades tanto en el producto como en el etiquetado.

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Muchos establecimientos europeos podrían estar vendiendo jamones ibéricos que no lo son. Foto: Archivo

Hace unos días la asociación FACUA-Consumidores en Acción solicitaba al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad transparencia en el caso del mayor vendedor de jamón ibérico en España, al que la Guardia Civil está investigando por fraude, concretamente por irregularidades en la venta de este producto o en su etiquetado. Este posible fraude, sin embargo, no se limita a las fronteras nacionales. Según varios medios europeos, establecimientos de varios países estarían comercializando “versiones baratas” de jamones que dicen ser de bellota a pesar de que los animales no cumplen la alimentación y las condiciones para generar productos con esa denominación.

El último de los medios que se ha hecho eco ha sido The Economist, que en un suplemento dedicado a la cultura, el ocio y la gastronomía ha publicado un artículo en el que ahonda en el tema, después de que hace unos meses el medio alemán Süddeutsche Zeitung ya abordara este fenómeno.

Según el autor del artículo, el periodista Paul Richardson, el auténtico cerdo ibérico criado al aire libre sigue una dieta de bellotas, pastos y raíces que son un factor clave en la consecución de este producto, uno de los “más exquisitos del mundo”. “Una pieza del mejor jamón de bellota, con la profundidad y la resonancia de su sabor, puede costar centenares de dólares”, afirma en el texto para, a continuación, señalar que varias cadenas de supermercados “en toda Europa” están comercializando “montones de cajas que contienen patas de jamón” que incluyen “un soporte y un cuchillo”, todo ello con un precio de unos pocos euros.

Y como recuerda el peridista en el reportaje, del que se han hecho eco varios medios, el etiquetado de estas cajas incluye la palabra “jamón ibérico”. “A este precio, ¿estos jamones son lo que dicen ser? A comienzos de este año, el Süddeutsche Zeitung informó que hasta el 90% de todos los jamones vendidos como ibéricos podían estar falsamente etiquetados”, señala en su artículo.

Según Richardson, “otras voces de la industria van más allá y describen un fraude legalizado que está hundiendo todo el sector”. Y es que los ibéricos de bajo coste “no son fraudulentos” siempre y cuando se ajusten a la legislación vigente, incluso si se aplica a productos industriales que tienen poco que ver con esa denominación.

Como recoge el periodista, el término ibérico se refiere a una raza de cerdos autóctonos del suroeste de España y Portugal, que se caracterizan por su cuerpo color negro-carbón, que apenas tienen pelo y que poseen una constitución robusta.

En este sentido, detalla que “la legislación establece cuatro grados diferentes, cada uno con un código de color diferente (negro, rojo, verde y blanco), que se corresponde con diferentes requisitos en cuanto a pureza de raza, dieta (el equilibrio de bellotas para alimentar al animal) y el tiempo invertido en la dehesa. Esencialmente, cuantas más bellotas, mejor, ya que los aceites y enzimas que contienen son determinantes esenciales del verdadero sabor ibérico”.

"La etiqueta negra se aplica exclusivamente a la pura raza de animales engordados con bellotas en la dehesa. Las categorías intermedias -rojo (alimentación de bellota, pero no de raza pura) y verde- representan una minoría de los jamones en los mercados, aunque pueden ofrecer auténtico sabor y valor por un precio adecuado. En la parte inferior se halla la etiqueta blanca, para jamones que son fruto de animales criados intensivamente con piensos y que poseen un bajo porcentaje de ibérico en su perfil genético”, explica.