jueves 21/10/21
Arte

La obra de Chelo Matesanz recala en la Sala Robayera

pintura interior
Las telas cosidas con fieltro dibujan manchas rojas sobredimensionadas

La artista cántabra Chelo Matesanz es la protagonista de la segunda cita de la temporada estival de la Sala Robayera, en Miengo, que este año celebra su treinta aniversario.

Titulada 'degoteo' y con el apoyo del Ayuntamiento de Miengo y la Consejería de Cultura, Educación y Deporte del Gobierno de Cantabria, esta muestra individual se presentará el viernes 14 a las 20:00 horas.

La exposición se encuentra vertebrada por tres composiciones de fieltro cosido sobre telas de gran formato y una selección de dibujos realizados con tinta roja pertenecientes a la serie 'Lo que Lee Krasner podía haber hecho... pero no hizo', donde Matesanz simula la técnica de goteo que hizo célebre al pintor norteamericano Jackson Pollock y que acabó eclipsando a la que fuera su pareja, Lee Krasner.

Las telas cosidas con fieltro dibujan manchas rojas sobredimensionadas que sustituyen el líquido y el goteo propios del expresionismo abstracto.

Por su parte, los dibujos de tinta simulan los pespuntes de hilo de una composición que remite al característico ‘dripping’ del pintor norteamericano.

Las distintas configuraciones abstractas de color rojo de las composiciones sugieren manchas de sangre que simbolizan la violencia implícita de una trayectoria -la de Lee Krasner- invisibilizada por la "construcción simbólica del mito" de Pollock, además de subrayar la tensión que existe entre las jerarquías y relaciones de poder que se establecen a partir de las divisiones binarias de género.

Completan la muestra dos vídeos en ‘loop’ titulados 'Nos modelamos y nos amoldamos' y 'Chocolate, molinillo', donde la artista presenta una serie de acciones que sugieren procedimientos o experimentaciones que le ayudan a matizar, a través de la crítica y el sarcasmo, los contenidos de la serie 'Lo que Lee Krasner podía haber hecho... pero no hizo'.

Doctora en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco y profesora titular de la Universidad de Vigo, Chelo Matesanz inicia su trayectoria expositiva entre finales de los ochenta y principios de los noventa.

En 1994 es premiada en la Muestra de Arte Joven del antiguo MEAC de Madrid y, un año después, recibe la beca de la Fundación Botín, siendo en 1996 galardonada con el Premio JASP Mejor Artista Joven de la Feria ARCO.

Su obra ha sido expuesta en museos y centros de arte nacionales e internacionales. Asimismo, es parte de los fondos de colecciones como la Fundación Botín, la Colección Norte del Gobierno de Cantabria, la de la Fundación La Caixa, la Fundación ARCO, la Fundación Coca-Cola España o la del CGAC de Santiago de Compostela, entre otras.