jueves 19/5/22

El verano significa vacaciones, pero también que personas que compraron una mascota por simple capricho, las abandonen ante la imposibilidad de llevárselos consigo.
A pesar de que cada vez hay más playas y hoteles que admiten animales, las protectoras se ven obligadas a colgar el cartel de completo. 
Asproan es una protectora de animales cántabra en la que unos cinco voluntarios ayudan cada día a que las instalaciones y los perros estén limpios y cuidados, además de darles ese amor que tanto necesitan. 
Cristina es una de las voluntarias, quien explica que durante el año hay dos fechas clave para los abandonos. Una es en verano, donde dejan tanto a cachorros como a adultos, y después del día de Reyes, ya que cuando la gente compra una mascota parece no ser consciente de lo que ello conlleva, por lo que las protectoras se inundan de cachorros.
“Durante el verano nos suelen dejar atados unos 15 o 20 perros, más todos los que nos vienen a preguntar”, afirma Cristina, pero, además, acogen a los que los más desalmados abandonan por la calle a expensas de su suerte.
Cuando la capacidad está al 100%, la protectora “aconseja a las personas a que lo publiquen en sus redes sociales” y, después, ellos lo comparten y ayudan a su difusión.
A pesar de que las adopciones han bajado en los últimos años,  “los perros no se sacrifican, sino que esperamos hasta que una familia los adopte”.
Para aquellas personas que realmente quieren y cuidan a sus mascotas y bajo ningún concepto piensan en abandonarlas porque son un miembro más de la familia, los hoteles caninos son un negocio que prolifera cada vez más.
Como es el caso de Ars Animalis, cuya trabajadora, Maider, cuenta que “cada vez hay más gente que recurre a dejar a sus mascotas en hoteles durante las vacaciones, bien sea porque van a zonas calurosas o viajan en avión, y también están los que nos dejan a su perro por motivos de trabajo”.
“Tenemos un cupo limitado, con 12 caniles individuales, sólo juntamos a los perros de la misma familia, y les sacamos del canil mínimo dos veces al día”, relata Maider, que, además, explica que “tenemos dos recintos para soltarles y que corran libres, rutinas variadas y piscina”.
Para que el perro esté feliz durante su estancia, Ars Animalis requiere de un periodo obligatorio de adaptación. “Los dueños tienen que venir con su mascota y le dejan media hora, así, la siguiente vez no tienen sensación de abandono porque ya sabe que sus dueños van a volver a por él. Además, nos sirve a nosotros para conocer la personalidad del perro”.
Son muchos los dueños que repiten, ya que saben que su mascota, además de estar cuidada, se divierte y juega con los otros perros. 

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