lunes. 04.07.2022

La guerra saca lo peor del ser humano, pero dentro de la desgracia hay un halo de esperanza, y esta es la fraternidad que despierta en personas de todo el mundo el terrible conflicto entre Ucrania y Rusia. En los últimos días se ha creado una inmensa ola de solidaridad con los ucranianos que buscan refugio en otros países y que no cuentan con material suficiente para su día día.

Desde el pasado miércoles se está recolectando material humanitario en unos almacenes en Barrio Cajo 2 de Santander

Desde el pasado miércoles se está recolectando material humanitario en unos almacenes en el Barrio Cajo 2 de Santander, donde con la ayuda de bomberos, Protección Civil y voluntarios, se está trabajando desde las 9:00 horas hasta las 21:00 h de manera ininterrumpida.

Irena Tkachuk, portavoz de la Asociación de Ucranianos en Cantabria, nos cuenta cómo está siendo esta labor: “No paramos de recibir material de todos los centros cívicos de Santander y de otros puntos de recogida. Además, muchos particulares con furgonetas nos traen objetos de centros de recogida que están surgiendo de manera espontánea y que no tenemos controlados”. “Estamos intentando reducir este flujo porque no damos abasto. Nosotros lo que buscamos es que esto sea un almacén final de empaquetado y carga de camión”.  

Es tanto el material que se lleva a los almacenes que se sienten “saturados, desbordados y colapsados”. Ya que muchos de los objetos que llegan allí no son prioritarios para enviar a la frontera: “Nos traen mucha ropa vieja, que es algo que se agradece, pero por mínimos sanitarios no podemos mandarla. Para enviarla tendríamos que lavarla y clasificarla, pero no damos abasto”. Para ello ya se han puesto en contacto con organizaciones como Cáritas o Princesa Leticia, que tienen la capacidad de gestionar la puesta a punto de esta ropa.

Es tanto el material que se lleva a los almacenes que se sienten “saturados, desbordados y colapsados”

Tras separar y clasificar todo el material, se prepararon 32 palés que se han enviado ayer viernes hasta la frontera con Ucrania. En este primer envío se ha dado prioridad a las cosas más demandadas allí, que es material sanitario, de higiene personal, alimentación, ropa nueva térmica y material de seguridad y protección, que van desde botas de seguridad hasta esterillas, sacos de dormir, linternas, pilas, hornillos, etc.

Camión de la empresa Gexa en los almacenes de Barrio Cajo 2
Camión de la empresa Gexa en los almacenes de Barrio Cajo 2

Pero este camión no llega hasta Ucrania porque no quieren exponerlo a un territorio en guerra, así que viaja hasta la frontera, donde hay unos almacenes en los que se descarga todo, y es desde este lugar donde previamente piden un contenido detallado de cada palé. “Antes de que salga el camión ya he comunicado todo lo que va en ese transporte y ellos gestionan si ese material va a un hospital, a un centro de niños o de refugiados”, apunta Irena.

Por otro lado, esta labor es demasiado amplia, ya que en muy poco tiempo y en un espacio desconocido hay que gestionar demasiadas cosas. “Muchas empresas nos llaman y nos preguntan que qué necesitamos y yo les digo que lo que tengan, cuerdas, sacos, lo que sea. Están en una guerra, han salido de casa con lo puesto”. Para sofocar la escasez de algunos materiales, Irena explica que ella aboga por un sistema similar al de una lista de bodas: “Que alguien ingrese una cantidad de dinero en una empresa y que yo vaya, por ejemplo, al departamento de caza y pesca y cojo todos los trajes de camuflaje”. De manera que se conseguiría justo el material que se necesita y así se reduciría el tiempo de trabajo para clasificarlo.

Carga de palés al camión antes de salir a la frontera de Ucrania
Carga de palés al camión antes de salir a la frontera de Ucrania

No obstante, después de tres días la organización del trabajo mejora: “Ya hemos inventado la categorización de los productos. El montaje de los palés es más rápido. Los tres primeros que hicimos tuvimos que desmontarlos y hacerlos de nuevo porque aquí ninguno somos camioneros ni sabemos cómo se hace, es algo que vamos aprendiendo”. Al principio, tal y como nos indica Irena, esto era un caos. “Aquí viene gente y pregunta “¿necesitáis ayuda?”. Luego llaman para decirnos que tienen a  diez personas para venir a trabajar y les decimos que no porque hay 80 trabajando”. No hay un número de voluntarios fijos. “Todo sirve de aprendizaje para el segundo camión que vamos a enviar”.

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