domingo 16/1/22

La Guardia Civil de Cantabria ha detenido a cuatro hombres por su presunta pertenencia a un grupo criminal radicado en Santander y por ser autores de, al menos, 16 robos en chalets de Rasines, Guriezo, Liaño, Queveda, Escalante, Piélagos, Puente Arce y Vioño. Los detenidos, de entre 24 y 30 años, y que han ingresado en prisión, son naturales de Albania. Llevaban en Cantabria varias semanas y tenían previsto seguir cometiendo robos en domicilios de la región, según la Guardia Civil. Tres de ellos se encuentran ilegalmente en España, mientras que el cuarto tiene documentación italiana y posee antecedentes policiales en ese país.

La operación, denominada 'Simbal', comenzó a mediados del pasado mes de diciembre, cuando el Servicio de Información de la Guardia Civil detectó, dentro de sus labores de investigación contra la trata de seres humanos, a dos individuos albaneses, provenientes de Málaga que posiblemente pudieran dedicarse a robos en viviendas. Desde ese momento, se establecieron seguimientos y vigilancias de los dos sospechosos, que los días 20 y 28 de diciembre se trasladaron en un turismo desde Santander hasta las localidades de Rasines y Guriezo, el primer día, y de Liaño y Queveda, el segundo.

Tenían claramente delimitado reparto de tareas y su único modo de vida era el robo en viviendas

Una vez en zonas cercanas a urbanizaciones, uno de ellos se apeó del vehículo y el otro se alejó conduciendo, situándose en lugares desde los que de forma sencilla podía vigilar los accesos a las mismas donde se encontraba su compañero. Horas más tarde, el vehículo recogió a su cómplice cuando ya había cometido varios robos en domicilios. Días después se unieron a ellos otros dos albaneses procedentes de Italia, conformando entre todos un grupo criminal en el que tenían claramente delimitado reparto de tareas y cuyo único modo de vida era el robo en viviendas. Desde entonces, y en al menos tres ocasiones, cometieron 10 robos de este tipo que se suman a los seis que ya habían llevado a cabo días antes.

Los ladrones siempre entraban en chalets cuando no había gente dentro, buscando joyas y dinero en efectivo. Su forma de actuar consistía en desplazarse a primeras horas de la tarde-noche a la zona objetivo de robo, donde se quedaban tres de ellos mientras el cuarto se quedaba vigilando en otro lugar dentro del vehículo; y, una vez cometidos los robos, recogía al resto del grupo y volvían a Santander.

La detención de los sospechosos se produjo la noche del pasado día 4 de enero, cuando el grupo se preparaba para llevare a cabo otra oleada de robos en viviendas, gracias a un complejo dispositivo policial. Tras las detenciones se ha podido recuperar parte del dinero sustraído y la operación sigue abierta para poder recuperar otros efectos.

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