lunes 6/12/21
DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

"La conciliación familiar y laboral no es solo cosa de mujeres, sino de hombres y mujeres"

La alcaldesa de Santander, Gema Igual
La alcaldesa de Santander, Gema Igual

La alcaldesa de Santander, Gema Igual, considera que la sociedad ha avanzado en muchos ámbitos para lograr la igualdad de género, pero todavía quedan "etapas por completar". Una de ellas es la conciliación familiar y laboral, que a su juicio no es cosa solo de mujeres, y que en su caso personal es complicado debido a su cargo público. También es "tarea de todos" la lucha contra la violencia de género, en la que destaca el ejemplo de los adultos a los más pequeños en el modo de entender las relaciones entre hombres y mujeres.

A pesar de lo conseguido en estos años, sigue habiendo mucha desigualdad en determinados puestos de trabajo, como por ejemplo en la brecha salarial. ¿Se está siguiendo el camino correcto o es necesario mejorar lo que se está haciendo?

Creo que se están dando pasos en muchos ámbitos de la vida para alcanzar una igualdad real y efectiva, pero está claro que aún no se ha conseguido. No podemos negar que la sociedad es mucho más igualitaria hoy que hace 20 o 30 años, que todos hemos sido capaces de interiorizar la igualdad entre hombres y mujeres como algo justo y a lo que no podemos ni debemos renunciar. Sin embargo, no se cambia a todos y cada uno de los individuos de un día para otro ni se modifican en solo unos años las costumbres que existen tanto en el hogar como en el trabajo, diferencias salariales incluidas. En mi opinión, estamos en el camino, vamos avanzando, pero todavía quedan etapas por completar y seguir mejorando depende de todos.

¿Cree que existe una verdadera conciliación familiar y laboral para la mujer, sobre todo en puestos de máxima responsabilidad como el suyo?

Estamos en el camino, vamos avanzando, pero todavía quedan etapas por completar y seguir mejorando para lograr la igualdad real y efectiva depende de todos

La conciliación familiar y laboral no es solo cosa de mujeres, sino de hombres y mujeres. Todos deberíamos tener puestos de trabajo que sean compatibles con pasar tiempo con nuestra familia y, por eso, se hace necesario analizar medidas que hagan posible una racionalización de los horarios laborales, de manera que se concentren las horas dedicadas al trabajo y los trabajadores puedan tener más horas libres, algo que pienso que también ayudaría a mejorar la productividad.

Dicho esto, y desde mi propia experiencia en mi puesto como alcaldesa, veo prácticamente imposible conciliar la vida familiar y laboral, al menos en la medida en la que me gustaría. Me esfuerzo por llegar sobre las ocho de la tarde a casa para poder pasar el rato de la cena con mi hija y acostarla después, aunque tenga que salir de nuevo para asistir a algún acto o compromiso derivado de mi cargo. Pero muchos días no lo consigo. Sé que es uno de los sacrificios que me toca hacer al aceptar esta responsabilidad y, sin duda, es el que más me cuesta.

La violencia de género, lejos de disminuir, está alcanzando las mayores cotas en este año. ¿Qué está haciendo mal la sociedad? ¿Cómo se puede acabar con esta lacra?

Una vez más es una tarea de todos. Todos los ciudadanos, hombres y mujeres, de todas las edades, tenemos que estar convencidos de que esto no puede continuar, de que no lo podemos permitir y poner todos nuestro pequeño grano de arena para que la violencia de género acabe siendo un mal recuerdo en nuestra sociedad. Es fundamental el ejemplo que los adultos damos a los niños y a los jóvenes en las relaciones de pareja, que tengan claro que ninguna falta de respeto ni ningún insulto es admisible, y mucho menos ninguna agresión, física o verbal; que sepan que nadie está por encima de nadie, que ni un hombre ni una mujer pueden someter al otro ni pretender que se plieguen a su voluntad, que quien te quiere, cuidará de ti y se preocupará de tu bienestar, y no al contrario. Es una labor del día a día, que cada minuto podemos estar poniendo en práctica en nuestra vida cotidiana y que incluye, por supuesto, actuar cuando veamos situaciones de maltrato y manifestarnos y protestar, como estamos haciendo en el Ayuntamiento de Santander cada vez que se produce un asesinato, convocando un minuto de silencio por las víctimas. Y desgraciadamente llevamos ya muchas concentraciones silenciosas en este año.