martes. 27.09.2022
SOCIEDAD | CANTABRIA

Casarse en silencio

La Colegiata de Castañeda acoge la boda en lengua de signos de Alberto, sordo, y Paola, intérprete; un evento lleno de energía positiva.

Alberto y Paola se dan el 'sí, quiero' en la Colegiata de Castañeda
Alberto y Paola se dan el 'sí, quiero' en la Colegiata de Castañeda

Tamara y Óscar, fotógrafos de Bailar Descalzos, son conscientes de lo importante que es afrontar cada boda “como si de la tuya se tratase”, porque todas ellas son “historias de amor únicas”. Pero una boda en lengua de signos, donde el silencio es el protagonista y todo se dice a través de gestos e imágenes, es un reto “más mágico y especial si cabe”.

Y como tal afrontaron la boda de Alberto, sordo, y Paola, intérprete, en la Colegiata de Castañeda. Unas clases particulares de lengua de signos y conocer a Alberto y Paola cuando esta pareja cántabra buscaba fotógrafo para su boda dejaron atrás su miedo a no poder comunicarse bien y a enfrentarse a lo desconocido. Alberto resultó ser “súper comunicativo, bromista y atento” y Paola “una persona divertidísima que no deja de reír a carcajadas”, comentan Óscar y Tamara. “Hay parejas con las que todo es fácil, natural y sencillo”, y la de Alberto y Paola es una de esas que “te llenan de energía y te hacen creer que todo es posible”.

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Paola y Alberto se conocieron gracias a la lengua de signos y trabajan juntos desde hace años acercando el mundo de los sordos al de los oyentes y el de los oyentes al de los sordos. Muchos de los invitados a su boda eran sordos, por lo que en ella participó una intérprete de lengua de signos e incluso un cura que también hizo las veces de intérprete.

“Cuando las parejas tienen tan buen rollo, esa energía positiva está presente en toda la boda”, así que la de Alberto y Paola fue “una fiesta de principio a fin” en la que “todo el mundo parecía estar hechizado por las buenas vibraciones que transmitían los novios”, apuntan Tamara y Óscar, encantados de haber podido “captar una conversación” con su cámara, de haber podido “inmortalizar un ‘sí, quiero’ con imágenes”.

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