Limonada para todes

Cuando no nos agreden o nos matan, nos impiden desarrollar nuestra vida profesional, pretenden obligarnos a parir o nos dejan morirnos por resultados médicos que no llegan. Demasiado feminismo, sin duda. Que pare ya porque a este paso vamos a terminar creando un matriarcado con hombres esclavizados.

Hace unos días vimos los resultados de una encuesta en la que, contra todo pronóstico (ejem), el 21% de la población cree que los años del franquismo fueron buenos o muy buenos, casi el mismo porcentaje que considera que se vive mejor en una dictadura que en una democracia.

Tú imagínate nacer en un sistema democrático y creer que serías más libre en una dictadura, en qué nivel de alienación tienes que encontrarte para creer que gozarías de mayor libertad con un modelo político y una sociedad en la que la mujer está encerrada en casa y supeditada a los intereses y necesidades de los hombres. Qué miedo debes de tener a las mujeres para quererlas…

  • Presas, humilladas y maltratadas en el Patronato de la mujer por no cumplir con las normas de decoro fascista.
  • Rotas por el robo de sus bebés o señaladas por ser madres solteras.
  • Educadas por la Sección Femenina para ser buenas esposas, madres y cristianas.
  • Condenadas por ser infieles.
  • Necesitando permiso de los hombres para viajar, abrir una cuenta corriente y trabajar. Licencia marital lo llamaban.
  • Formándose en las labores domésticas haciendo el Servicio Social Obligatorio.
  • Sufriendo la violencia en silencio. Una violencia muchísimo más cruda si no eras de las suyas: rapadas, paseadas, violadas…

Debe de ser terrible vivir con ese miedo. Ese miedo a, no sé, que una mujer más cualificada que tú acceda al puesto de trabajo que querías; a, no sé, que una mujer te denuncie porque le has metido mano sin su consentimiento; a, no sé, que tu jefa sea una mujer; a, no sé, ver feliz a una mujer soltera mientras tú no entiendes por qué lo estás, si eres tan absolutamente FASCI-nante. Porque claro, el problema no es tu manera de ver el mundo desde tu ombligo de hombre, el problema está en la otredad. Y hacia ella apuntas y disparas. Literalmente.

Tú imagínate nacer en un sistema democrático y creer que serías más libre en una dictadura

Imposible de imaginar ese miedo para una mujer del siglo XXI que vive en un mundo feminista hasta tal extremo que un 46% de los hombres cree que el feminismo ha llegado demasiado lejos. Demasiado lejos:

  • Según datos oficiales desde 2003 han sido asesinadas por violencia machista 1333 mujeres. Espóiler, son más.
  • Durante 2024 se denunciaron 14 violaciones diarias, una cada hora y cuarenta minutos y 43 agresiones sexuales, una cada 33 minutos. Y los datos no dejan de aumentar.
  • Desde 2013 han sido asesinados por sus padres 65 niños y niñas. ¿El motivo? Hacer sufrir a las madres.
  • La brecha salarial en Cantabria es del 18,89%. Las mujeres tenemos menos oportunidades para acceder a puestos de trabajos con mejores salarios. Difícil de explicar cuando tenemos más titulaciones y mejores resultados académicos.
  • Seguimos siendo responsables del trabajo doméstico y de cuidados.
  • Las mujeres jubiladas cobramos un 31% menos que los hombres, lo que nos empobrece en las últimas etapas de nuestra vida.
  • Existe un vacío de estudios sobre las enfermedades femeninas que afecta directamente a nuestra calidad de vida.
  • El incumplimiento de los protocolos para detectar enfermedades como el cáncer de mama o de cérvix nos abandona ante la enfermedad.
  • La ausencia de mujeres en los estudios científicos sobre enfermedades comunes impide detectar los síntomas cuando no son los mismos que en los varones.
  • El derecho al aborto se cuestiona cuando no se dificulta.
  • Tienes que ser la víctima perfecta si quieres que te crean: muéstrate siempre triste, no pidas indemnización y viste con pundonor (sea lo que sea eso). Y, sobre todo, no señales a señores famosos porque van a ir a por ti con todo. También con los tribunales.
  • Podemos ser objeto de trata de personas.
  • Somos botines de guerra ¡Viva Sahara y Palestina libres!

Cuando no nos agreden o nos matan, nos impiden desarrollar nuestra vida profesional, pretenden obligarnos a parir o nos dejan morirnos por resultados médicos que no llegan. Demasiado feminismo, sin duda. Que pare ya porque a este paso vamos a terminar creando un matriarcado con hombres esclavizados.

La verdad es que debe de ser terrible vivir con ese miedo, el miedo a una remota posibilidad de sufrir de vuelta en tus carnes la violencia que ejerces. Y por eso, en gran parte, tenemos un auge del fascismo. Esa retorcida ideología en la que las mujeres perdemos todo el rato, sin parar, a través de una violencia pública y privada, algunas veces sutil, pero siempre tenaz y desgarradora.

Y no, las mujeres no somos seres de luz, todo el mundo tiene en mente a mujeres profundamente crueles, pero es que por lo que nos violan, matan, maltratan, exprimen y dejan morir, es por ser mujeres. Por ser mujeres. Y quien no entienda esto a estas alturas de esta película de terror en la que vivimos es que, simplemente, no quiere hacerlo.

Como diría Maggie Smith, nos dieron limones y tuvimos que hacer limonada con ellos. Y nuestra limonada fue y seguirá siendo el feminismo. Ahora bien, no nos pidáis hacer de esto algo bonito.